“Europa puede estar segura de contar con una España unida y orgullosa de su diversidad". Estas fueron las palabras de Felipe VI al comenzar su intervención en la sesión solemne del Parlamento Europeo, reunido en Estrasburgo, recalcando la voluntad democrática de España de seguir formando parte fundamental del proyecto de Europa.
“No es posible concebir España sin Europa, ni Europa sin España", recordó Felipe VI en un mensaje que también recordó que “España democrática de las últimas décadas se ha basado en una firme voluntad de entendimiento entre los españoles".
Tras defender el carácter irreversible de la moneda única y la necesidad de "lanzar una señal clara e inequívoca de que los problemas sociales se encuentran en el centro" del proyecto europeo, instó a responder al "desgarrador sufrimiento" de los refugiados que llegan a la UE "desde la generosidad, la solidaridad y la responsabilidad", porque, según afirmó: "No podemos defraudarles".
Dicha intervención se produjo ante un auditorio en que hay cabida para 750 eurodiputados y en que estuvieron presentes alrededor de seiscientos, con la ausencia de los cinco miembros del grupo Izquierda Unida que antes de salir del hemiciclo dejaron en sus escaños una bandera independentista gallega y otra republicana.
Marina Albiol, portavoz del grupo, presentó una moción, en la sesión ordinaria de la mañana, pidiendo que se retirara del orden del día la intervención de Felipe VI. Pablo Iglesias, líder de Podemos, así como la práctica totalidad de los eurodiputados españoles sí asistieron a la sesión.
Casi treinta años después de la intervención de don Juan Carlos que marcó la integración de España en la Comunidad Europea, Felipe VI recordó que las personas de su generación quedaron marcadas por ese hecho, al tiempo que hizo una declaración de principios asegurando que “soy europeo, porque soy español”.
El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schultz, agradeció la presencia de Felipe VI en el hemiciclo recordando que hace 30 años el "sueño de muchas generaciones de españoles se hizo realidad, tras muchas penalidades y sacrificios," cuando "España volvió al lugar que le correspondía en el seno de la familia democrática europea".




