Esta última semana ha sido muy triste y preocupante para la calidad y el estado de derecho de nuestra débil democracia plural en República Dominicana. En el país hace un tiempo están pasando cosas desconcertantes, guiados por grupos minúsculos ultranacionalistas de picoteo que está llevando a la ciudadanía al fanatismo y al odio. Ahora surgió un incidente ante un evento de una entrevista en un hotel al Dr. Leonel Fernández, patrocinado por una parte del empresariado, llamado GEE. Alrededor del hotel se formó un grave desorden de turberos y tigres (1) peledeístas que atropellaron a la prensa, su libertad de expresión y hasta le dieron golpes y patadas a hombres y mujeres, con la total indiferencia y complicidad de la Policía Nacional.
Esto es muy preocupante y represivo. Los turberos querían impedir, como hicieron, que un grupo de ciudadanos protestaran contra el Dr. Fernández, nada insoportable o inusual en una democracia. Todos tiene el derecho a protestar pacíficamente. Fueron actos de violencia de unos tigres que todos hemos vistos en videos. Lo real es que ese desatino no es obra del Gobierno del presidente Medina, sino de grupos adversos a él. Es la expresión de disputas internas del PLD y de grupitos de alianzas con ideas obsesivas de los ultranacionalistas, que tienen al país pasando vergüenza en todo el mundo y a la vez están dándole fuego e incitando al pueblo con temas muy tergiversados sobre la emigración haitiana. Están fanatizando al país.
La tolerancia de ideas, el derecho a discrepar y que cada uno defienda sus puntos de vistas, es esencial y vital. Pero estamos cayendo cada vez más en la agresividad verbal y ahora física, en acusaciones personales desbordadas y las descalificaciones. El debate no es civilizado. La verdad es que vamos hacia atrás en materia de derechos humanos, democracia plural, defensa del ciudadano a expresarse y el temor de una Justicia amordazada y politizada. Todas estas manifestaciones pueden ser el preludio del camino hacia algún tipo de dictadura y censura nacional.
La primera causa de desconcierto y provocación es la sentencia del Tribunal Constitucional que pretender sacar al país de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, con el alegato emocional del nacionalismo y la soberanía. Varios expertos de primera en materia de derecho internacional han expresado que esa sentencia no tiene validez y que vulnera nuestra misma Constitución y los acuerdos con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Léanse los excelentes artículos de Dr. Eduardo Jorge Prats, la opinión sensata de Finjus, la del Dr. Carlos Salcedo en su artículo en El Día, el brillante editorial del diario digital Acento (wwwacento.com), recordando con citas las viejas opiniones del Dr. Milton Ray Guevara, totalmente opuestas a su reconversión nacionalista. Jamás Milton hubiera pensado como ahora cuando era un amigo y colaborador del Dr. Peña Gómez. Con la nueva sentencia el país se meterá en otro tollo internacional que solo busca acorralar al presidente Medina y hacerle daño a una nación en pleno desarrollo económico y social, y aún en democracia. Estos líos internacionales solo nos traerán problemas y rechazos al país, con sus efectos sobre la economía y la estabilidad.
Si fuera por nacionalismo y contra la injerencia deberíamos salir del Fondo Monetario Internacional, que impone criterios de política fiscal y monetaria y en un Acuerdo de Stand-by es totalmente intervencionista. Salir igual del Banco Mundial, del BID, de la ONU, de la OMC, de la OIT, del DR-CAFTA, porque todas de una u otra manera intervienen y trazan pautas a RD y todas las naciones, a favor del multilateralismo y de la convivencia internacional. Desde la post II Guerra Mundial en 1945, se creó un nuevo orden internacional en procura de la paz, desarrollo, justicia y la defensa de los derechos humanos universales. El país es activo participante en todas estas organizaciones supranacionales. Cada país cede un poco de su soberanía, a favor del bien común, como la Unión Europea y los procesos de integración.
El otro tema desconcertante es el atropello y las manifestaciones de violencia de diputados, seguidores y paleros pagados por una tendencia del PLD. Por qué y para qué llevaron turberos en guaguas a atacar a cualquier persona que criticara al Dr. Fernández o tuviera pancartas contra él. Es eso libertad expresión o la degradación de un derecho fundamental ¿Qué, pues, está pasando, hacia donde va el país? No se podrá en lo adelante criticar al ex presidente Fernández, o a ningún líder nacional de cualquier partido, sin que te caiga una turba de facinerosos pagados que pueden terminar en desgracias humanas. ¿Desea eso y lo apoya el Dr. Fernández o el PLD?
Cuando se llevan en guaguas turbas fanatizadas con órdenes de crear violencia contra el opositor, se cae y provoca la violencia. Para qué llevar tigres locos a actos y eventos serios. Creo que el Dr. Fernández debería pedir perdón en su nombre y de su partido y ordenar que jamás vuelvan a pasar episodios que gradualmente derrumban el edificio del estado de derecho y la democracia. Si rechaza esos actos tranquilizará a millones de dominicanos preocupados que con estos extremos pudiéramos llegar a una fase de represión como en los notorios Doce Años.
Por último, por qué la Policía Nacional no defendió a todos los ciudadanos que deseaban protestar, a ambos grupos, lo que están a favor del Dr. Fernández y los que lo adversan y critican. La Policía debió establecer un cordón de seguridad, para proteger a todos los ciudadanos y no permitir turbas, golpes, atropellos a la prensa y robo de equipos de filmación de los reporteros. Y que cada cual expresara su apoyo y exhibiera pancartas con sus ideas. La Policía Nacional debe pensar y cumplir con su rol de neutralidad política y la defensa de la paz y derecho a expresarse de todo ciudadano, piense como piense. En este episodio la Policía no frenó los excesos ni detuvo a nadie por la incitación y violencia.
No estamos en la época de Trujillo, Batista, Pérez Jiménez, Franco, Pinochet, de la represión de los Castro, o en Venezuela. Estamos en democracia y libertad en donde todo el mundo puede protestar y salir a las calles pacíficamente como en Brasil, Chile, Perú, México, España, Francia, Estados Unidos, y cualquier otra democracia. Si no cuidamos este derecho sagrado, algún día seremos víctima de una dictadura, abierta o encubierta con celofán.
Estos dos sucesos causan indignación y alta preocupación y los colegas empresarios patrocinadores de ese almuerzo deberían hacer una declaración pública y criticar y desligarse de esos violentos sucesos. Los empresarios deben cuidar mucho la democracia y la libertad plena de expresión y asociación, un derecho Constitucional e Internacional, que todo país que se considere una democracia plural y moderna debe defender y exigir. El empresariado y las fuerzas vivas de la nación son el contrapeso del poder del Estado.
Considero que un presidente que ha demostrado su vocación democrática y tolerancia y su apego a la ley, como el Lic. Daniel Medina, debería condenar estos hechos en nombre de su Gobierno, y hasta de su partido, para que su imagen quede totalmente limpia y no se repitan esos hechos. Soy de la oposición, pero al presidente Medina lo conozco bastante y estoy seguro que repudia estos eventos anárquicos callejeros. Medina es prudente y civilizado. Creo también que la mayoría de los peledeístas deben de estar muy opuestos a los sucesos violentos ocurridos. Pero sería bueno que lo demuestren y expresen su rechazo a la represión turbera de tigres pagados llevados a cometer actos delictivos hasta por diputados sin conciencia. Debe producirse un consenso de que ese tétrico episodio no vuelva a suceder en este país.
(*) Eduardo J. Tejera es graduado de licenciatura y doctorado en economía por la American University, en Washington, D. C. Trabajó en la República Dominicana en el Banco Central, como Asesor Económico y Subgerente Técnico Financiero de 1971 a 976. Fue Director Ejecutivo de CEDOPEX, actual CEI-RD, en el periodo de 1983 a 1986. Exembajador en Canadá, es autor de artículos y libros de historia y economía.
(1) Tigre. En español dominicano, un tipo cualquiera. Según el contexto, también significa una persona astuta o hábil. Nótese que no se pronuncia "tigre" sino "tíguere". Cuando se combina con "azo", se le da énfasis a la calidad de astucia o habilidad.
– Ver en Hechos de Hoy, Dilema para tribunales y jueces en el caso Bautista frente al crimen organizado.




