La situación en las zonas inundadas de Renania del Norte Westfalia y Renania Palatinado sigue siendo dramática. Hay agua y destrucción por todas partes. Como si hubiera pasado un huracán de fuerza cuatro o cinco. El derrumbe de casas, los muertos que los bomberos van hallando en los sótanos, y los 1.300 desaparecidos en la zona de Ahrweiler, cercana a Bonn, tiene a toda Alemania en vilo.
Hasta el momento, el número de víctimas mortales es de 103. Los daños materiales son incalculables. La lluvia ha remitido pero continúan los deslaves que se tragan casas, coches, ganado, vías de tren, todo lo que encuentran a su paso.
Enormes socavones hacen intransitables calles y carreteras. También se encuentran afectadas varias autopistas. Los salvamentos se realizan en barca y también por helicóptero. Se siguen recibiendo llamadas de socorro de personas atrapadas en las partes altas de sus casas, pero en muchos casos, resulta casi imposible llegar a ellos.
Este viernes se derrumbaron varias casas en Erftstadt, localidad cercana de Colonia, y los equipos de rescate trabajaban para ayudar a los ciudadanos que habían regresado a sus hogares desoyendo las advertencias de las autoridades. En esta zona se busca también a 60 desaparecidos. Una labor difícil ya que en muchos lugares no funcionan los móviles. Decenas de miles de personas están sin electricidad.
El ejército ha destinado 900 soldados a colaborar en los trabajos de rescate y de búsqueda de personas desaparecidas en los dos estados alemanes más afectados.
Las inundaciones han afectado carreteras, líneas de ferrocarril y puentes así como casas y fábricas y se esperan unos daños económicos inmensos. Cientos de familias lo han perdido todo.





