Parece que la conocida guerra de los megapíxeles ha llegado a su fin y Samsung ha ganado la partida. El año pasado montaba un sensor de 16 megapíxeles en los Samsung Galaxy S6 y esta nueva generación llega con un módulo principal con sensor de 12 megapíxeles.
Aunque se ha producido una reducción de cifras que, sin embargo, es completamente contraria a la creencia de que en los megapíxeles está la calidad de imagen. Efectivamente, Samsung ha reducido los megapíxeles pero ha mejorado notablemente la calidad de su cámara de fotos y las imágenes que se toman con ellas.
La cámara principal del Samsung Galaxy S7 también puede incorporar un sensor ISOCELL firmado por Samsung, o bien uno IMX240, de Sony. Sin embargo, ambos comparten una nueva tecnología que ha introducido Samsung para un enfoque mucho más rápido y preciso, que se denomina "Dual Pixel Autofocus".
Este nuevo sistema de enfoque divide cada píxel en dos fotodiodos, un cambio tecnológico que implica un importante aumento en el rendimiento del autofoco.
Lo que quiere decir esto es que por cada píxel, el terminal utiliza dos fotodiodos y, de esta manera, en lugar de utilizar un 5% o un 10% de los píxeles para el enfoque, el Samsung Galaxy S7 utiliza el 100% permitiendo al sensor unas capturas más rápidas y precisas, sin importar dónde está colocado el punto de enfoque.
Al mismo tiempo que se ha mejorado el auto enfoque, Samsung ha introducido la mayor apertura focal del mercado, f/1.7 y ha aumentado el tamaño de los píxeles hasta 1.4 µm. Por otro lado, el sensor del terminal cuenta con una superficie de 1/2.6", exactamente igual que los terminales de anterior generación.
Tanto el enfoque como la calidad de las fotografías en términos globales se han mejorado de forma más notable. Algo que no sólo se hace notable en tomas con buena luz, sino que es una mejora que se aprecia especialmente en las condiciones de poca luz natural.




