Con la llegada del buen tiempo se acude de forma desmesurada al gimnasio para conseguir rápidamente la figura deseada. Sin embargo, muchas personas, pese a ser continuas en el deporte, no consiguen perder peso, ¿Por qué? Según un artículo publicado el mes pasado en la revista British Journal of Sports Medicine, se sigue haciendo hincapié en que la actividad física puede evitar que la gente tenga mucho sobrepeso, y esto es un error.
Los médicos apuntan que el ejercicio es útil para reducir el riesgo de enfermedades, pero "no promueve la pérdida de peso". Esta idea tiene sus raíces en "las relaciones públicas de la industria alimentaria, que utiliza tácticas similares a las de las grandes compañías de tabaco: negación, duda y confusión".
La Clínica Mayo, además señaló que los estudios han demostrado que practicando solo ejercicio, no se pierde peso o se hace de forma muy modesta. Existen diversos estudios contradictorios sobre los efectos que tiene realizar ejercicio sobre el apetito, pero lo que sí parecen sugerir es que la actividad física n consigue que se coma más cantidad, sino que se coma peor y las cosas equivocadas.
Esta teoría queda demostrada en un reciente estudio de la Universidad Estatal de Arizona, que se centró en los efectos del ejercicio en un grupo de 81 mujeres con sobrepeso con estilo de vida sedentario. Las mujeres participaron en un programa de ejercicio de 12 semanas con tres sesiones en la cinta de correr a la semana y siguieron con su dieta habitual.
Tras este periodo, los resultados mostraron que aunque estaban en forma, no hubo una pérdida de peso notable, y que el 70% de las mujeres habían ganado un poco de grasa. Aunque el estudio no hace un seguimiento alimenticio de las participantes ni de sus hábitos de movimiento fuera del laboratorio, es probable que las que subieron de peso comenzasen a comer más y a correr menos cuando estaban en las cintas "probablemente sin querer".
Así, hay varios estudios que han probado que no elegimos de forma adecuada el número y el tipo de calorías que consumimos. Uno de ellos analizó a más de 5.000 adultos y concluyó que los participantes subestimaban el consumo de grasas, dulces y aceites y por el contrario sobreestimaban la cantidad de proteínas y frutas que habían ingerido.
“Otro fallo bastante común es seguir una dieta como la que siguen los atletas, creyendo que estamos ayudando al cuerpo a preparase para el ejercicio, cuando en realidad lo que estamos haciendo es sobrealimentándolo con productos que contienen muchas calorías y que por lo tanto engordan”, explican.
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