Un Rafael Nadal satisfecho se clasificó este martes para los octavos de final del cuadro individual en el torneo de Brisbane (Australia), de categoría ATP 250 y que se disputa sobre pista dura, gracias a su victoria por 7-5 y 6-1 sobre el austriaco Dominic Thiem. Mejores sensaciones de las que se podían esperar después de un año en el dique seco, y si las lesiones le respetan puede ser un gran año para él.
En hora y media, Nadal solventó con contundencia su debut en solitario, resarciéndose de la derrota cosechada el día de Nochevieja durante su estreno en el cuadro de dobles junto al también español Marc López. Tras casi un año en blanco, Nadal sonrió con el inicio del 2024. “Hoy es un día emotivo e importante para mí después de probablemente uno de los años más difíciles de mi carrera tenística”, sonrió el campéon tras pasar de ronda.
Pero esa sonrisa tardó un poco en llegar, ya que el primer set fue un intercambio de juegos muy sólidos por parte de ambos jugadores. Eso sí, el español apenas cedió tres puntos de 27 con su servicio. Solo le faltaba mordiente al resto, que llegó en el duodécimo capítulo.
Justo entonces rompió Nadal (7-5), en su cuarta oportunidad de break, y fue como si Thiem hubiera colapsado de repente. No en vano, el austriaco perdió el juego inaugural de la segunda manga y encajó de inmediato otra rotura (2-0). Su adversario olió sangre, conservó sus saques con destreza y en el sexto juego volvió a quebrar (5-1).
A continuación, Nadal consolidó esa rotura y selló su primer triunfo oficial en solitario desde el 16 de enero de 2023, cuando ganó al británico Jack Draper en los 1/64 de final del pasado Abierto de Australia. Ahora, en octavos de Brisbane, jugará contra el vencedor del duelo entre el ruso Aslan Karatsev y el australiano Jason Kubler.





