Con el recuerdo muy presente de la visita del papa Francisco a Cuba y Estados Unidos, segundo encuentro de Barack Obama y Raúl Castro.
Apretón de manos y sonrisas pero sin la magia que despertó su encuentro en Ciudad de Panamá en la Cumbre de las Américas. En sus discursos ante la Asamblea General de Naciones Unidas, Raúl Castro estuvo inflexible y con cierta aspereza. Ningún elogio esta vez a Barack Obama frente a las palabras encendidas de admiración que tuvo en la Cumbre de las Américas. Barack Obama sin embargo mantuvo el mismo respeto y consideración.
Para observadores, el presidente de Cuba mostró que el tiempo avanza veloz. A Raúl Castro, y al entorno de su hermano, Fidel Castro, les gustaria vivir en primer plano el doble triunfo: el fin del embargo de Estados Unidos a Cuba, y la devolución de la base y todo el territorio que rodea al enclave militar de Guantánamo.
Raúl Castro busca el consenso del Partido Demócrata y el Partido Republicano. Y no quiere, o trata de evitar, que las dos cuestiones puedan sert efectadas por la campaña presidencial. Ni Raúl ni Fidel son unos jóvenes. Es una agenda prioritaria que quieren controlar. Pero nada es predecible en Cuba. Sólo el asentamiento de la normalización de relaciones entre Washington y La Habana.
Cómo sertá el escenario del comienzo de libertades en Cuba es un enigma. Francisco dejó importantes semillas. Y en la mano de Raúl Castro está la oportunidad de iniciativas audaces. Si avanza en esa dirección, podría encontrar respuestas a las dos prioridades que anhela.
– Ver en Hechos de Hoy, Dios y el Diablo en la tierra del sol, la visita de Francisco a La Habana.
– Al encuentro de Barack Obama y Raúl Castro en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, asistieron el secretario de Estado, John Kerry; el ministro de Exteriores, Bruno Rodríguez; y el hijo de Raúl Castro, Alejandro Castro Espín.




