Importancia del discurso del Rey (recogido de forma íntegra en Hechos de Hoy) sobre los dos pactos que han sido y son decisivos. Lo quiso subrayar de forma especial en tiempos turbulentos para España, la Unión Europea y la escena internacional con los focos de guerra y extrema tensión en Ucrania, Oriente Medio y Taiwan.
Felipe VI quiso destacar además la prioridad de la Corona, y de él mismo y de la Reina, a la formación, la proyección y el futuro de las nuevas generaciones. Mostró todo el aliento y apoyo incondicional a sus proyectos de vida.
El Rey tuvo empeño especial en presidir junto a los estudiantes, en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, el hito de las seis décadas de dos pactos que marcaron un camio trascendental a lo que sólo habían sido, hasta ese momento, intenciones y palabras tras los desastres de dos guerras mundiales.
Solemne conmemoración del 60º aniversario del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Fueron aprobados por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1966.
Pactos decisivos. Pactos que reconocer que derechos como la libertad de expresión, el sufragio, el derecho a un juicio justo, la educación, la salud o unas condiciones de vida dignas debían quedar protegidos en instrumentos obligatorios para los Estados.
Ante 260 estudiantes, en el aula magna, el Rey subrayó que “solo sobre el Derecho puede sostenerse una paz duradera”.
“Celebrar este aniversario es, ante todo, reafirmar la vigencia de los derechos que estos Pactos consagran: las libertades civiles y políticas, que garantizan la autonomía y la libertad individual, y los derechos económicos, sociales y culturales, que hacen posible su ejercicio efectivo en condiciones de igualdad. En su garantía concurren tanto los poderes públicos como una sociedad civil activa y comprometida”.
Hasta 1966, la Declaración Universal de los Derechos Humanos tenía un enorme valor político y moral, pero no la fuerza vinculante de un tratado.
En presencia de María Emilia Casas, presidenta emérita del Tribunal Constitucional, el Rey enfatizó que en este mundo “atravesado por conflictos” la cuestión de los derechos humanos “vuelve a interpelarnos”. “A la luz de estos desafíos, reafirmar el Derecho como piedra angular de la convivencia resulta más necesario que nunca”.





