La política española giró en la cuarta semana de julio, tras publicarse nuevas encuestas, en lo que será una intensa campaña para unos comicios generales aún no convocados pero que podría celebrarse en noviembre o diciembre (el 29 de noviembre o el 13 de diciembre) (Ver en Hechos de Hoy, Podemos, con el sello de partido radical, y una caída de 89 a 41 diputados).
En el marco de esta campaña se inscriben las tomas de posición del escenario de pugna de cinco partidos que presentan las encuestas: Partido Popular (PP) (derecha), Ciudadanos (centro) Partido Socialista (izquierda socialdemócrata), Izquierda Unida (izquierda comunista) y Podemos (extrema izquierda).
Aunque Pedro Sánchez insiste en una campaña dirigida para sacar el PP de La Moncloa, su primer objetivo es el anclar el PSOE frente a Podemos. En ese sentido habría que situar su promesa de un "ingreso mínimo vital" para personas en situación de pobreza. Destacó también que multiplicará por seis los recursos destinados a paliar la pobreza, hasta alcanzar los 6.000 millones de euros al año.
Durante la inauguración de un Foro de Igualdad y Oportunidades en Mérida, en el que participó también el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, se comprometió a poner en marcha una prestación no contributiva de la Seguridad Social que "proporcione unos ingresos mínimos para personas en situación de pobreza, que refuerce y extienda las prestaciones por hijos a cargo para eliminar la pobreza infantil".
Pedro sánchez denominó esta ayuda como "ingreso mínimo vital", subrayando que, para el PSOE, la desigualdad social no es algo "natural e inevitable" defendiendo que es cuestión de "justicia" combatir la pobreza.
Explicó que, si llega a la Presidencia del Gobierno, compremeterá un grueso importante de inversión presupuestaria a la lucha contra la pobreza, en el "presupuesto rectificativo" que aprobará al que pretende dejar cerrado el Gobierno de Mariano Rajoy.
Pero esta propuesta del PSOE no será una renta básica universal que garantice unos ingresos a todos como un "derecho de ciudadanía", una idea que Pedro Sánchez admite que es "sugerente" en el ámbito de la teoría, pero "inviable" en su "plasmación actual".
Según Pedro Sánchez en lugar de un "ingreso incondicionado" que genera "bastante rechazo desde el punto de vista social", es más "útil" un ingreso mínimo vital, "asociado a un estado claro de necesidad y condicionado a que los beneficiarios se comprometan a aprovechar las medidas de apoyo a salir cuanto antes de esa situación de pobreza en la que se encuentran".
Esta nueva prestación no contributiva de la Seguridad Social ascendería a 426 euros al mes para los hogares sin ingresos de la que podrían beneficiarse 730.000 familias.




