Acierto de nuevo en los detalles del encuentro del Rey Felipe VI con Barack Obama en el Palacio Real. El monarca le recibió a su llegada en la misma puerta en gesto de deferencia (ver en Hechos de Hoy, Barack Obama y Felipe VI, encuentro en el Palacio Real en la visita exprés).
Se observó el protocolo de actos excepcionales. El Rey Felipe VI y Barack Obama entraron en el salón de columnas acompañados por los tambores y pífanos de la Guardia Real. Bienvenida de máximos honores.
Al suspenderse el almuerzo ofrecido por los Reyes al presidente de los Estados Unidos y su séquito -en el reajuste obligado del programa, quedó la cuestión abierta de cómo se harían llegar los mensajes de ambos al no haber discursos ni brindis. Fue al final una solución sencilla y correcta.
Tras los actos de bienvenida, y desde el Salón de Columnas, Felipe VI enmarcó los ejes de esta visita dándole un cordial recibimiento. Destacó el rol de Estado Unidos como país amigo y decisivo. Las palabras del Rey enmarcaron además una relación de profundidad por la cultura y proyección conjunta. Un gesto para dejar desplazadas las cuestiones de seguridad (que son de gran peso obviamente) y poner el acento en la relación política, económica y cultural.
Barack Obama agradeció estas palabras destacando también la importancia de la visita, acortada por los acontecimientos dramáticos de Dallas. No se hubiera comprendido, y le hubiera hecho daño al presidente, una domingo de asueto en Sevilla, en visita de ocio, cultura y turismo. Aunque en el formato inicial estaba prevista para la tarde la visita a la base de Rota.
La rectificación del programa de la visita se hizo con pragmatismoy sensatez por ambas partes. Tras los mensajes públicos, el Rey quiso recorrer la historia de España junto a Barack Obama por diversas estancias del Palacio Real. Fue su guía excepcional. Luego celebraron un encuentro personal con énfasis en los asuntos que preocupan al Rey. Las respuestas políticas y económicas a asentar un bienestar compartido, las heridas de Brexit, y los desafíos para España y Estados Unidos en su relación bilateral, en el marco privado de un de un encuentro personal entre dos líderes que se aprecian y son conscientes de desafíos colosales que exigen respuestas conjuntas.
Una visita bajo el impacto de la matanza de policías




