Pablo Iglesias, eurodiputado y líder de Podemos, negó este lunes en el Fórum Europa haber asesorado a los dirigentes de Venezuela "para que repriman a nadie, ni golpeen a nadie ni para que dejen a nadie en una situación económica difícil".
Iglesias, en un encuentro organizado por Nueva Economía Fórum, hizo esta afirmación después de que un espontáneo crítico con las autoridades de Venezuela interrumpiera en el desayuno informativo en el que el líder de Podemos intervino en el hotel Ritz, en Madrid.
Cuando se llevaba cerca de una hora de encuentro, el hombre, que iba vestido de traje y corbata y esgrimía un papel, se acercó al estrado donde estaba Iglesias diciendo que él había vivido en Venezuela más de veinte años y que quería denunciar que en este país "están matando a los jóvenes".
Alberto Casillas, un camarero conocido por proteger de la policía a los indignados del 25-S en su bar, pidió al eurodiputado que explicase su vinculación con el régimen de Nicolás Maduro, después de que se haya publicado en la prensa española que Podemos ha recibido dinero del régimen bolivariano a través de una fundación afín.
A este respecto, el hombre denunció que su hija de 22 años ha sido reprimida por la Policía bolivariana y ha recibido "golpes", al tiempo que se quejó de que, debido a la situación económica que se vive en Venezuela, su esposa no puede comprar ni pollo ni huevos "y ustedes defienden eso" gritó poco antes de que le sacaran por una de las puertas.
Después de que el equipo de seguridad del Ritz desalojara de la sala a Casillas, Iglesias dijo que, aunque se le planteara la cuestión de Venezuela "en estos términos", debía decir que "jamás he asesorado a nadie para que repriman a nadie, ni golpeen a nadie ni para que dejen a nadie en una situación económica difícil".
"Ni tampoco he asesorado", añadió, "para que muerdan el cuello a los niños y les saquen la sangre, que a la vista del tono del caballero que intervenía, daba la impresión de que algunos nos dedicamos a eso".
Asimismo, Iglesias se refirió a que la "intervención" del espontáneo era "sintomática del miedo que tienen los que no se atreven a discutir con prudencia, con buenas formas y con argumentos". Además, aludió a que "en América Latina en los últimos años han pasado cosas muy interesantes y que pueden merecer una discusión muy interesante, con argumentos".
Dijo que estará "encantado de discutir de cualquier tema, de las políticas de cualquier país", pero sostuvo que "desde la amenaza, el grito, la crispación es muy difícil" que se desarrolle un debate.




