Los ingredientes
– 200 g de espinacas congeladas
– 250 g de harina de almendra
– 1 cucharada de aceite de oliva
– el zumo de una lima
– 20 g de pasas
– 1 pizca de sal
– ½ cucharadita pequeña de canela
Gelatina de dátil
– 500 ml de agua
– 15 dátiles
– 5 láminas de gelatina
– 50 g harina de almendra
La preparación
Hervir las espinacas en una olla. Cuando estén listas, escurrir y secar bien con papel absorbente o paños de cocina. Triturar hasta que tengan una textura tipo crema.
Verter en un bol y añadir la harina de almendra, la cuchara de aceite, el zumo de la lima, las pasas, la sal y la canela. Dejar la mezcla en la nevera durante 45 minutos tapada con papel film. Transcurrido el tiempo, formar mini bolitas del tamaño de una trufa.
Coger un molde de hielos y colocar en cada hueco una bolita que, posteriormente, se rellenará con gelatina.
Para hacer la gelatina, deshuesar los dátiles y cortarlos en trozos pequeños. Ponerlos en un vaso batidor con el agua, para hidratar durante 20 minutos. Una vez hidratados, triturar con la batidora hasta obtener un líquido más o menos uniforme.
Hidratar las hojas de gelatina en un bol con agua fría.
Verter la mezcla de los dátiles en un bol y colocar en el fuego. Cuando esté caliente sin que llegue a hervir, añadir las hojas de gelatina previamente hidratadas, escurridas. Mezclar todo bien y echar en una jarra.
Rellenar el molde de los cubos de hielo al ras y meter al frigorífico durante 5 horas para que gelifiquen bien.
Transcurrido el tiempo, desmoldar los cubos con ayuda de una puntilla. Cortar con cuidado los piquitos para darle una forma más redondeada.
Reboza las trufas en harina de almendra y ¡listo!.





