Una visita exprés de Barack Obama (54 años) -el viaje de POTUS (presidente de Estados Unidos)- sin la estancia inicial en Sevilla, como estaba prevista en el primer programa oficial, y con todos los actos oficiales concentrados en Madrid. Con el colofón final de la visita a la base de Rota, la primera de un presidente de Estados Unidos (ver en Hechos de Hoy, Rajoy y Obama, felicitación a Santos, y esperanza para Cuba y Venezuela),
¿Ganadores y perdedores? En ningún caso. Nunca fue el objetivo de una visita deseada por el Rey Felipe VI -para que fuera pedagógica- y tejida una y otra vez con tenacidad por el embajador James Costos. Pero este viaje dibuja la importancia y necesidad de un gobierno en julio, de pactos políticos inmediatos, y del fin definitivo del bloqueo político. La lección para España de estos meses de quedar al costado es la del daño en todos los sentidos.
Domingo intenso que comenzó en el Palacio Real, en el recibimiento oficial en la Sala de Columnas. Destacó ante el Rey la relación de intereses e ideales que une a Estados Unidos con España. Y recordó además, con humor y cierta nostalgia, en su mirada al pasado y su juventud, que "la primera vez que vine a España fue con mochila, no en el Air Force One”.
En la delegación española en el Palacio Real, la vicepresidenta en funciones Soraya Sáenz de Santamaría; el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo; el ministro de Defensa, Pedro Morenés; el jefe de la Casa del Rey, Jaime Alfonsín; y el embajador de España en Estados Unidos, Ramón Gil Casares.
En la delegación estadounidense, Susan Rice, consejera de Seguridad Nacional; el embajador de los Estados Unidos en España, James Costos; el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest; el director de Asuntos Europeos en el Consejo de Seguridad Nacional, Charles A. Kupchan; y la directora para la Unión Europea y Asuntos Económicos en el Consejo de Seguridad Nacional, Amy Dove.
Por primera vez en quince años un presidente de Estados Unidos en el Palacio de La Moncloa. Fueron interesantes los análisis de Barack Obama y sus proyecciones.
En la comparecencia conjunta ante los medios -en un formato parecido al del Despacho Oval de la Casa Blanca, Barack Obama advirtió ante Mariano Rajoy que la desigualdad es el germen del populismo.
Admitió que "hay conexiones entre el impulso y las voces populistas en Estados Unidos y lo que está pasando en Europa", en alusión al triunfo del Brexit. "Si la globalización no es equitativa y sólo beneficia a las élites, vamos a ver un populismo que va a dividir a la sociedad y puede ir en aumento", advirtió . Subrayó a la vez que es partidario del libre comercio, pero insistió en que en que este debe ir acompañado de políticas que aborden la desigualdad, mediante "sueldos justos" y "sistemas de bienestar social".






