Mariano Rajoy centró el comienzo del curso político -el discurso de Sotomayor- en los desafíos domésticos. Anunció que en 2014 (último trimestre) habrá una bajada de impuestos destacando que "España ha levantado cabeza en tiempo récord". "Nada ni nadie nos va a distraer de nuestra tarea, que es salir de la crisis. No cambiaré el rumbo", dijo el presidente en velada alusión (aunque sin citarlo esta vez a Luis Bárcenas y caso Bárcenas. El día anterior, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, rechazó opinar del borrado de ordenadores del extesorero señalando que "el PP actúa como empresa".
Al arrancar el curso político -el discurso de Pontevedra-, Rajoy mostró que, aunque lo haya estudiado, no habrá cambios inmediatos en el Gobierno ni en el Partido Popular. Sin que ello suponga que no podrían producirse antes de que acabe el año. El rumor apuntó en el mes de agosto -como destacó Hechos de Hoy– a la posible llegada a Hacienda del actual ministro de Exteriores y la incorporación de Josep Piqué al Gobierno. Rajoy envió por tanto un mensaje de apoyo y respaldo a la gestión en las carteras de Hacienda (Cristóbal Montoro) y Economía (Luis de Guindos). En la agenda del Gobierno en la rentrée, muchos frentes abiertos: caso Bárcenas, pensiones, Gibraltar, Cataluña y, además, Siria.
A la derrota de David Cameron en Londres, y la frialdad de Angela Merkel en Berlín, se unió la de compás de espera en Madrid (wait and see). Mariano Rajoy muestra una notable prudencia en el foco de crisis en el Mediterráneo. Su postura es muy diferente a la de José María Aznar en la guerra de Irak y su alianza desde un primer momento con George W. Bush.
En este sentido, Madrid ha tomado buena nota de la quiebra de solidaridad anglosajona, la votación en los Comunes, y la fragilidad y el error de David Cameron al actuar de forma precipitada. Para Madrid, contrario a la guerra civil siria y partidario de una negociación con implicación de la Liga Árabe y Naciones Unidos, la crisis es explosiva y peligrosa, mucho más además si hay una intervención de Estados Unidos sin apoyo ni de la OTAN ni de la ONU.
El nuevo curso político
A la sombra de castillo de Sotomayor (provincia de Pontevedra), del siglo XII y centro de la actividad política del sur de Galicia en el siglo XV, Mariano Rajoy confirmó que no hay crisis política en el Gobierno ni cambios en el Partido Popular. Lo anunció tras el Consejo de Ministros la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y lo confirmó el propio presidente en uno de los actos del curso político en los que más disfruta.
A diferencia de su comparecencia especial, en el comienzo de agosto, Rajoy no mencionó directamente el nombre de Luis Bárcenas, ni por supuesto tampoco el episodio de los discos duros borrados. "Nada ni nadie nos va a distraer de nuestra tarea esencial, que es la salida de la crisis y la recuperación económica. Ese era el objetivo y va a seguir siéndolo. No podemos distraernos por más que unos se empeñen", sentenció.
Junto al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, Rajoy prometió que anunciará una bajada de impuestos a finales de 2014, es decir que no se tocará esta cuestión tan demandada en 2013, dejando sólo abierta la puerta a una iniciativa de este tipo el último trimestre del año que viene.
En los énfasis del discurso de Rajoy, las siguientes cuestiones:
– Partido Popular: "Esta es mi casa y el PP es mi partido".
– El coraje en Angrois: (la movilización ciudadana en la tragedia de Santiago de Compostela): "Mi recuerdo, mi reconocimiento y mi cariño a todos ellos, a los servidores públicos y vecinos, ejemplo de la unidad de esta tierra".
– Liderazgo en la Xunta: "Núñez Feijóo, un ejemplo de solvencia y buena gestión".
– Rumbo político: "Nada ni nadie nos va a distraer del objetivo marcado que es salir de la crisis e iniciar la recuperación económica. No deben desviarnos de este objetivo que, en esencia, es el de superar la situación que nos dejaron los socialista hace año y medio, por mucho que se empeñen que no la superemos. No voy a cambiar el rumbo marcado en el debate de investidura" (no citó esta vez el caso Bárcenas ni al extesorero del PP, Luis Bárcenas, actualmente en prisión).
– Un año de inflexión: "Hoy podemos decir que hemos echado abajo las barreras del crédito y que hemos recuperado nuestra credibilidad en la esfera internacional; cuando hace un año se decía que euro podía tener marcha atrás y el proyecto europeo hacia aguas".
– Edificar el futuro: "Sin corregir los desequilibrios no es posible hacer nada. Hay que retirar los viejos escombros preparar de nuevo el terreno y establecer bases sólidas para nuestro futuro. El déficit público se ha reducido, la prima de riesgo ha caído y los datos económicos invitan al optimismo".
– Doce meses de dureza: "Este año hemos trabajado muy duro y nada ha sido fácil. Hemos tomado muchas decisiones que no han sido del agrado de mucha gente, pero me presento con la convicción de haber hecho las cosas bien".
– Elogio al Gobierno: "Garantizar un futuro estable y próspero a los españoles es algo que lleva tiempo pero los grandes retos se alcanzan y se superan con decisiones difíciles y esfuerzos continuados en el tiempo. Si se actúa con seriedad y rigor, los esfuerzos nunca son inútiles, habrá tiempo para comprobar que se han hecho las cosas bien".
– Nuevas reformas: "Un mandato difícil que comenzó con reformas y continuará con más reformas. El Gobierno trabaja sin descanso en la reforma tributaria que presentará en el primer trimestre de 2014".
– Giro en los impuestos: "Volveré aquí el próximo año para anunciar una bajada de impuestos" (la bajada de impuestos que estaba anunciada para 2015 según el ministro de Economía, Luis de Guindos, y que el propio Rajoy adelantó a 2014, se efectuará en el último trimestre del próximo año".
– Comenzar el crecimiento: "Estamos a las puertas de iniciar el crecimiento económico. Las cosas no están bien pero están mejor que hace un año. Los españoles nos han elegido para superar la crisis y las decisiones que hemos tomado están dando sus frutos. El reto capital es ahora superarla".




