Lleva ya más de un mes en coma artificial y el equipo médico del Hospital Universitario de Grenoble, en Francia, decidió que no tiene ningún sentido estar esperando a que despierte por lo que han comenzado el proceso de estimulación para el piloto de Fórmula 1, Michael Schumacher, vuelva en sí.
Al menos eso es lo que publica el diario deportivo L´Equipe, que cita a fuentes cercanas al médico y asegura que Schumacher "ha reaccionado positivamente" y se encuentra en "una fase de recuperación progresiva". En este sentido, se mantiene estable y ya no está en situación crítica.
Así lo aclaró su portavoz, que salió al paso de los continuos rumores que se publicaron en las últimas horas sobre su estado, además de confirmar que el proceso para despertar al alemán "llevará un tiempo largo". Varios medios de comunicación advirtieron que los médicos se encuentran procediendo a sacar del coma inducido.
El neurólogo Stéphan Chabardes no quiso confirmar ni desmentir los daños cerebrales irreparables con los que han especulado la prensa francesa y la alemana. Por su parte, la clínica en la que se encuentra ingresado envió un comunicado en el que explicaban que “toda declaración sobre el estado de salud de Michael que no provenga del equipo médico o de su entorno, es pura especulación”.
Por su parte, la esposa del piloto, Corinna, sigue en la habitación del hospital, día tras día, mientras que sus hijos, Mick, de 14 años y Gina Maria de 16 retomaron sus estudios en Suiza, donde tienen en domicilio y acuden a visitarle los fines de semana. Asimismo, Schumacher recibe visitas puntuales de sus amigos, como fueron el actual presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), Jean Todt o del médico Gérard Saillant.
La habitación se encuentra en una zona vigilada por agentes permanentemente, para evitar el acceso de la prensa y de curiosos, desde que un periodista tratara de llegar a la habitación disfrazado de sacerdote.




