“La Comisión Europea ya no califica como excesivos los desequilibrios de nuestra economía”, han sido las palabras que pronunció el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a la hora de valorar en el Congreso de los Diputados los resultados del Consejo Europeo celebrado en Bruselas los pasados 26 y 27 de junio.
En dicha reunión, y según Mariano Rajoy, se fijaron como prioridades para los países integrados en la unión los asuntos que más preocupan al Gobierno español. En este caso y como era de esperar se incluyen dos grandes problemas: la creación de empleo y el crecimiento económico.
“Todas nuestras economías necesitas seguir aplicando reformas estructurales. Nosotros seguiremos haciéndolo y para ello España aprovechará la flexibilidad pactada entre los países de la Unión Europea para reducir el número de parados y empujar la economía española”, comentó Rajoy.
“Hemos acordado reforzar la coordinación de nuestras economías. La situación de las cuentas públicas continúa mejorando. Este semestre finaliza para España mejor que el anterior. La Comisión ya no califica como excesivos los desequilibrios de nuestra economía”, continuó en el Congreso de los Diputados.
Con esta política económica, según el presidente del Gobierno, será posible seguir sosteniendo los principales servicios públicos, algunos como la Sanidad o la Educación. Asimismo, Mariano Rajoy no ha dudado en pedir que la confirmación de Jean-Claude Juncker como presidente de la Comisión Europea no sea solo una “investidura sino que comprometa a cumplir el programa pactado entre los jefes de Estado y de Gobierno”.
Al mismo tiempo, Rajoy instó a los partidos de la oposición a que sus eurodiputados apoyen la designación de Jean-Claude Juncker como presidente de la Comisión Europea en una muestra de estabilidad institucional y para que España recupere la confianza de sus ciudadanos.
Dicha propuesta que fue acordada por los países comunitarios, aseguró el presidente de Gobierno, “tiene una gran trascendencia política, ya que por primera vez se ha sometido al debate y a la aprobación por parte del Consejo un nuevo método para la elección del presidente”.
Hay que recordar que todos, salvo dos, votaron a favor del candidato del Partido Popular europeo. Mariano Rajoy también advirtió que Europa debe “recuperar la confianza de los ciudadanos” por lo que “si las fuerzas que buscan el progreso de Europa pactan una agenda de legislatura enviarían un mensaje de seguridad y confianza a los ciudadanos”.
Asimismo, también se mostraría que “los cambios que introdujo el Tratado de Lisboa, que da mayores poderes a la Eurocámara, representan un avance sustancial en el acercamiento entre las instituciones y las personas a las que sirven”.
Ausente Alfredo Pérez Rubalcaba
En el debate, la portavoz del Grupo Socialista, Soraya Rodríguez tomó la palabra, en ausencia de Alfredo Pérez Rubalcaba, quien ya ha anunciado que deja su escaño. Rodríguez criticó a Rajoy por no acudir a la cena informal del 26 de junio en Ypres, lo que a su juicio representa una gran insensibilidad del presidente hacia el sentimiento europeo.
Asimismo, también cuestionó negativamente el poco peso de las conclusiones del Consejo Europeo, al mismo tiempo que echó en falta “muchísimos acuerdos” y lamentó que “la Unión Europea se involucre tan poco en el problema de la inmigración”. Por su parte, también garantizó que los socialistas serán “coherentes” en su decisión sobre la candidatura de Juncker, si bien no ha desvelado el sentido del voto de su formación.
Los socialistas europeos mantienen que a cambio de respaldar a Juncker éste debería asegurar el nombramiento de un socialista al frente de la comisaría de Asuntos Económicos y Monetarios.




