Leonor, de su puño y letra, dejó muestras de su fuerte personalidad en una gala, en el Teatro Campoamor, llena de detalles. Especialmente quedó, en los hechos de hoy, sábado 25, la forma en la que la Princesa de Asturias urgió a salir de la trinchera y de una vez a sacudirnos el miedo y a unirnos.
“Quizá haya que recordar lo que significa tratar bien al prójimo, salir de la trinchera, sacudirnos el miedo, unirnos para hacer las cosas mejor, pensar en que, si no miramos al otro, no sabremos construir confianza. La convivencia no es fácil, pero es el único camino para lograr el progreso compartido”, el firme mensaje de Leonor.
Un mensaje de la Generación Z. “Aún siendo de la Generación Zeta e hija de una equis (Generación X) y de un boomer (Generación Baby Boomers) , tengo la sensación de que una carta permite pararse, profundizar y pensar más”, las palabras divertidas e ilustrativas de Leonor.
Tres generaciones
Baby Boomers (el Rey Felipe VI, edad 57 años).
Años de nacimiento: Aproximadamente entre 1946 y 1964.
Contexto: Crecieron después de la Segunda Guerra Mundial, una época de prosperidad en muchos países.
Generación X (la Reina Letizia, edad 53 años)
Años de nacimiento: Aproximadamente entre 1965 y 1980.
Contexto: Crecieron en un periodo de cambios, viendo la caída del Muro de Berlín y el auge de las nuevas tecnologías, como el llamado Internet temprano.
Generación Z (la Princesa de Asturias, Leonor, edad 19 años)
Años de nacimiento: Aproximadamente entre 1997 y 2012.
Contexto: Conocidos como nativos digitales, nacieron con la tecnología e Internet plenamente desarrollados. Lo que marca una gran diferencia en su forma de interactuar con el mundo y la información.
Los detalles de la gala
Impactó un detalle. En el momento de dirigirse a Serena Williams, premiada en la categoría de Deportes, Leonor dejó un guiño hacia su hermana, la Infanta Sofía. “Es bonito lo que dices de tu hermana: ‘Sin Venus, no habría habido Serena’. Las hermanas cómplices son nuestras grandes aliadas y compañeras de viaje”. Fue el momento en el que la Infanta Sofía se convertía de pronto en el foco de todas las miradas, incluidas las de sus padres, los Reyes Felipe VI y Letizia.
Una larga y emotiva ovación. El Teatro Campoamor recibió con una emotiva ovación a la Familia Real antes del comienzo de la ceremonia. La reina Sofía fue la primera en entrar al teatro y el público la ovacionó.
A continuación entraron el Rey Felipe VI; la Reina Letizia; la Princesa de Asturias, Leonor; y la Infanta Sofía. El público, que se había puesto en pie al entrar la reina Sofía, aplaudió con emoción a toda la Familia Real.
A destacar finalmente la sobriedad de los Reyes en el acto. Sybilla, H&M y Miphai han protagonizado el guardarropa de la Familia Real.
Salir de la trinchera
Muy importante y de alto calado político, como destacaron analistas a Hechos de Hoy, el discurso de Leonor, la Princesa de Asturias.
“Permitidme que, en tiempos de inmediatez, de fugacidad, de virtualidades, de bits, escriba una carta a cada premiado. Os invito a que asistáis a este “envío postal de viva voz”, a esta comunicación que evoca al papel y al bolígrafo, entre los premiados y yo. Y lo hago porque, aun siendo de la generación zeta e hija de una equis y de un boomer, tengo la sensación de que una carta permite pararse, profundizar y pensar más”.
Muy especiales las palabras que le dedicó a la tenista Serena Williams por lo que significaron de homenaje también a su propia hermana, la Infanta Sofía.
“Es bonito lo que dices de tu hermana: “Sin Venus, no habría habido Serena”. Las hermanas cómplices son nuestras grandes compañeras de viaje”.
A Eduardo Mendoza le agradeció los momento de felicidad y curiosidad “por palabras que los de mi generación no conocemos. Sirvan de ejemplo: fámula, badulaque, enteco, masovero, chafarrinón. Tras cinco décadas escribiendo, has demostrado que hay debates, como ése tan presente sobre la literatura popular y la culta…, que tú desmontas con la lectura de La ciudad de los prodigios o La verdad sobre el caso Savolta“.
Quiso recordar a los que no lo tienen fácil y propuso “volver a lo esencial, a los básicos“. Entre estos valores fundamentales, destacó retornar “a la educación, a valorar a nuestras maestras y maestros y considerar nuestro tiempo escolar obligatorio como una etapa crucial en la que todos (administraciones y sociedad civil) deben implicarse para que cada ciudadano libre tenga oportunidades”.
“Quizá haya que recordar lo que significa tratar bien al prójimo, salir de la trinchera, sacudirnos el miedo, unirnos para hacer las cosas mejor, pensar en que, si no miramos al otro, no sabremos construir confianza. La convivencia no es fácil, pero es el único camino para lograr el progreso compartido”.
Terminó su intervención reconociendo que es consciente de que, “a veces, las palabras pronunciadas en un atril pueden sonar vacías, pero sé también que no está de más repasar y recordar la naturaleza de las dificultades, pero también de las soluciones, e insistir en que no hay fórmulas mágicas para gestionar esa complejidad”.





