Una dosis diaria de vitamina E en personas que padecen la enfermedad de Alzheimer entre leve y moderado, frena el declive funcional y reduce el tiempo que emplea el cuidador en la asistencia a estos pacientes. Así se desgrana de una nueva investigación publicada en la revista JAMA.
El tocoferol alfa, una vitamina soluble en grasa (E) y antioxidante, se estudió en pacientes con enfermedad de Alzheimer moderadamente grave y en los enfermos con deterioro cognitivo leve, sin embargo, nunca se había llevado a cabo en pacientes con la enfermedad de Alzheimer de leve a moderada.
En los pacientes con enfermedad de Alzheimer moderadamente grave, la vitamina E demostró ser eficaz para retrasar su progresión. Asimismo, el fármaco memantina también manifestó ser eficaz en pacientes con AD y demencia moderadamente grave, según sostiene la información de la investigación.
El encargado de mostrar dichos avances fue Maurice W. Dysken, del Sistema de Salud de Minneapolis, en Estados Unidos junto a su equipo. Éste se encargó de examinar la eficacia y seguridad de la vitamina E, la memantina y su combinación para el tratamiento del deterioro funcional en pacientes con la enfermedad de Alzheimer.
“Durante el tiempo medio de seguimiento de 2,3 años, los participantes que recibieron vitamina E tuvieron un declive funcional más lento que los que recibieron placebo, la tasa anual de disminución de las actividades de la vida diaria se redujo en un 19% un efecto que se traduce en un retraso clínicamente significativo en la progresión en el grupo de pacientes que tomaron vitamina E de 6,2 meses”, explica la investigación.
Asimismo, el tiempo que el ciudador dedicó a estos pacientes también se redujo en al menos dos horas por día. “Los análisis de mortalidad por todas las causas y de seguridad mostraron una diferencia sólo en el evento adverso grave de "infecciones o infestaciones" con mayores frecuencias en el caso de la memantina y el grupo de combinación”, explican.
Los investigadores señalan que “el declive en el funcionamiento se conoce cada vez más como un importante factor determinante tanto de la calidad de vida del paciente como de los costos sociales y económicos".
"En el estudio actual, el grupo de placebo perdió aproximadamente 3 unidades más en el inventario de ADCS-ADL que el grupo alfa tocoferol. Una pérdida de esta magnitud podría traducirse en la pérdida completa de ser capaz de vestirse o bañarse de forma independiente o la pérdida de la independencia en cualquiera de las tres diferentes actividades de la vida diaria”, comentan.




