Una dieta sana y saludable puede conllevar numerosos beneficios. Así lo demostró hace unos meses una nueva investigación de Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) publicada en el New England Journal of Medicine. Estos resultados reafirmaron el efecto favorable de la dieta mediterránea en la prevención del infarto de miocardio y la trombosis cerebral.
Ahora, la novedad reside en que esos beneficios también se extienden ahora a la prevención de la diabetes tipo 2. Un grupo de investigadores acaba de publicar en Annals of Internal Medicine un ensayo clínico que muestra que con una intervención dietética para promover la adherencia a la dieta mediterránea se obtenía una reducción relativa del 30% en el riesgo de desarrollar diabetes.
El estudio contó con 3.541 hombres y mujeres de 55 a 80 años y de alto riesgo cardiovascular. Asimismo, cabe destacar que ninguno de ellos padecía diabetes. Los participantes fueron asignados al azar a tres posibles dietas: dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra, dieta mediterránea suplementada con frutos secos, o una dieta control.
La reducción de riesgo del 30% se comprobó al combinar los dos grupos asignados a dieta mediterránea, y compararlos frente al grupo control que recibía consejos para seguir una dieta baja en grasa. Este programa se mantuvo de media durante más de 4 años. Además, cabe recordar que no se usaron ni dietas hipocalóricas ni programa alguno de ejercicio físico.
La efectividad de la investigación fue aún mayor en el grupo que recibía aceite de oliva virgen extra, con una reducción del riesgo del 40% estadísticamente significativa. Por su parte, el grupo que recibía frutos secos obtuvo una reducción del 18%.
La dieta mediterránea es rica en verduras, fibra, legumbres, pescado y grasa no saturada de origen vegetal, en especial, el aceite de oliva y los frutos secos. La dieta incluye poca carne roja y lácteos ricos en grasas, que son las dos fuentes principales de grasa saturada. Además de beneficiar a las personas con enfermedades cardíacas, la dieta mediterránea aporta sustancias que reducen la inflamación sistémica.




