Volkswagen se enfrenta en la actualidad a la que es la crisis más grande e impredecible de su historia reciente. Fue el pasado viernes cuando salió a la luz el escándalo por parte de la acusación realizada por la Agencia Medioambiental de Estados Unidos que denunciaba a Volkswagen de haber instalado un software en ciertos vehículos que se activaba únicamente cuando el coche iba a someterse a un test de gases.
Concretamente, después se supo que los modelos afectados eran los Volkswagen Jetta, Golf, Beetle, Passat y el Audi A3. Por esta falta, la misma organización informó de que la compañía podría ser castigada con multas de hasta 18.000 millones de dólares. El que hasta ahora era presidente de la compañía, Martin Winterkorn, dimitió el pasado miércoles en un intento por rebajar la gran presión que se estaba ejerciendo sobre la marca.
Será el próximo viernes cuando se presente el que se considera nuevo sustituto, Matthias Müller, quien hasta ahora estaba liderando Porsche. De esta manera, la compañía reconoció el error y detuvo la comercialización, tal y como señaló Winterkorn. "Lamento profundamente haber decepcionado a nuestros clientes y a la opinión pública", explicó.
Por su parte, el responsable de Volkswagen en Estados Unidos, Michael Horn, fue más directo con sus disculpas. "La hemos cagado por completo", admitió. La crisis también alcanzó a la bolsa, donde las acciones de la mayor automotriz de Europa se desplomaron casi un 20% este lunes, tras admitir que usó un software para engañar a los reguladores estadounidenses que miden las emisiones tóxicas de algunos de sus automóviles diésel.
Un día después los papeles se hundieron otro 20% hasta alcanzar el mayor mínimo en cuatro años, tras anunciar algunos países de Europa y Asia que realizarían sus propias investigaciones sobre el tema. Asimismo, Volkswagen dijo que reservará 7.300 millones de dólares en sus cuentas del tercer trimestre para ayudar a cubrir los costos del mayor escándalo en sus 78 años de historia.
“Volkswagen se ha convertido para la economía alemana en una amenaza más grande que la crisis de deuda griega”, aseguró el economista jefe de ING, Carsten Brzeski. “Si las ventas de Volkswagen se desploman en Estados Unidos durante los próximos meses, esto no solo tendría impacto en la sociedad, sino en la economía alemana en su conjunto”, añadió Brzeski.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha puesto en marcha una investigación criminal, dijo una fuente familiarizada con el asunto. Nueva York y otros fiscales generales estatales también están formando un grupo para investigar, aseguró el fiscal general de Nueva York, Eric Schneiderman. "No se debería permitir que ninguna empresa pueda evadir nuestras leyes ambientales o prometan a los consumidores una factura falsa de bienes", aseguró.
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