Seis años es lo que ha tardado Alejandro Amenábar en regresar a los cines. La última película que presentó fue Ágora, toda una superproducción que contaba con una escala tan grande que, según algunos medios, terminó por desbordar al director. Con Regresión opta por volver a sus orígenes con una historia de suspense en un proyecto mucho más recogido.
La película traslada al espectador a una pequeña ciudad de Estados Unidos a principios de los 90. Un hombre llega a la comisaría de policía y se entrega. Los cargos son lo suficientemente importantes como para no tomarlos de forma arbitraria: le ha hecho algo a su hija. El único problema es que el hombre no recuerda haberlo hecho, pero si su hija dice que lo hizo, confía en su palabra.
El detective asignado al caso no quiere encerrarlo si no hay pruebas de los hechos, y busca la ayuda de un profesor universitario experto en psicología que quiere probar si, utilizando el método de la regresión (similar a la hipnosis), puede recuperar los recuerdos perdidos del hombre y descubrir qué ocurrió realmente.
La familia es bastante sospechosa, además, por frecuentar una secta a la que relacionan con ritos satánicos, muy de moda en ciertas zonas de Estados Unidos en esa época. El crimen, quizás, tiene algo que ver con algún horrible rito.
El aire de la película, frío y gris, crea un ambiente digno de un thriller americano. De hecho, esta ciudad será un escenario más que conocido porque tiene todos los elementos que ya hemos visto antes infinidad de veces. Un lugar con pocos habitantes, todos se conocen (y juzgan), en un ambiente bastante conservador con una gran presencia de la Iglesia.
El detective al que encarna Ethan Hawke es el protagonista absoluto de Regresión, prácticamente todo gira en torno a él. Ethan Hawke realiza un trabajo más que solvente, como siempre, pero su personaje no tiene ese toque cautivador que Amenábar daba a sus personajes.
Regresión es, a grandes rasgos, un experimento que se queda un tanto a medias; no tanto por su forma o su contenido, sino por la manera de plasmar ambos elementos en un largometraje en el que la promesa de un impactante relato dejará al espectador con (bastantes) ganas de más.







