El escritor británico Julian Barnes navega por los ecos de la memoria y la responsabilidad en su última novela El sentido de un final. En esta nueva entrega, el protagonista que está bajo el nombre Tony Webster, es un hombre feliz de sesenta años, que a través de la experiencia descubre escenas de su pasado y revisa su responsabilidad sobre los hechos que ha vivido.
Julian Barnes ha confesado que la historia nació a raíz de unas conversaciones que tuvo con su hermano, un filósofo especializado en Aristóteles, sobre la fiabilidad de la memoria y de los recuerdos. A través de la historia de Tony Webster, Barnes ha explorado cómo las personas se explican entre sí y a ellos mismos a partir de sus propios recuerdos.
Muchos de ellos no siempre coinciden con la realidad. Sin embargo, la vuelta de un acontecimiento trágico a la vida de Barnes, como es el suicidio de un amigo de la infancia, obliga al protagonista a volver a su pasado. “Un acontecimiento inesperado como el que vive Tony nos hace revisarlo todo”, ha explicado.
Además, el escritor ha establecido que “si quisiera escribir una autobiografía tendría un gran problema” y ha señalado que “a medida que me hago mayor desconfío cada vez más de los recuerdos y la memoria, y la novela avanza paralela a esta evolución”. Tras aterrizar en Barcelona, el autor británico ha hablado sobre la independencia de Cataluña.
“Sería una locura declarar la independencia con solo el 51% de votos a favor y en contra el 49% restante” ha apuntado. “Se ha decidido bajar la edad ya que se considera que si a esa edad los jóvenes pueden tener sexo y morir en el ejército por su país, también pueden votar. Aún así, yo creo que mientras que tener sexo y morir por tu país es relativamente sencillo, decidir el futuro y la independencia de un país no lo es tanto; es algo mucho más complicado”, ha explicado y ha concluido que “si me hubiesen preguntado a mí, yo lo habría dejado en manos de gente más madura”.




