Una noche de grandes apuestas. Así se podría definir la 67 edición de los premios Emmy que este domingo coronó a Juego de Tronos como la reina de la televisión al llevarse a casa un total de doce galardones, el mayor número jamás registrado en una ceremonia. Eso sí, también hubo espacio para que Jon Hamm y Viola Davis hicieran historia con sus respectivos galardones.
Así, Juego de Tronos que llegaba a la gala con 24 nominaciones y ocho premios en categorías técnicas, entregados la semana pasada, sumó en el Teatro Microsoft de Los Ángeles cuatro más: los de mejor drama, actor de reparto (Peter Dinklage), mejor dirección (David Nutter) y mejor guión (David Benioff y D.B. Weiss).
Por su parte, Hamm (Mad Men) se alzó por fin con la estatuilla al mejor actor de drama tras ocho nominaciones consecutivas. "Esto ha sido un error terrible, claramente. Me parece increíble e imposible que esté aquí hoy", afirmó el actor, visiblemente emocionado al despedirse del publicista Don Draper, el personaje que le cambió la vida. El de Hamm pasará a la historia como el único Emmy obtenido por los actores de Mad Men.
Además Davis se convirtió en la primera mujer negra que gana el Emmy como mejor actriz de drama. "Lo único que separa a las mujeres negras de las demás son las oportunidades", declaró. "No puedes ganar un Emmy por papeles que, simplemente, no existen", añadió. El título de mejor actriz secundaria fue para Uzo Aduba su segunda victoria seguida.
Olive Kitteridge reclamó el protagonismo con ocho estatuillas, entre ellas las de mejor serie limitada, mejor actor (Richard Jenkins) y mejor actriz (Frances McDormand) en el terreno de mejor serie limitada o película para televisión. Jenkins, con su primer Emmy en las manos, dio las gracias "a las increíbles mujeres que hicieron posible Olive Kitteridge" y dedicó el triunfo a su esposa, con la que contrajo matrimonio hace 46 años.
Asimismo, un ausente Bill Murray se hizo con el galardón al mejor actor secundario, Jane Anderson logró el de mejor guión y Lisa Cholodenko el de mejor dirección. Una de las grandes sorpresas fue la victoria de Veep como mejor comedia -premio entregado por el veterano Mel Brooks-, un terreno dominado en las últimas cinco ediciones por Modern Family.
Por su parte Jeffrey Tambor se llevó el galardón al mejor actor de comedia por Transparent, donde encarna a una transexual llamada Maura Pfefferman. "Se lo dedico a la comunidad transgénero. Gracias por vuestra paciencia, coraje, inspiración, vuestras historias… Gracias por dejarnos ser parte del cambio", concluyó.
– Ver en Hechos de Hoy: Juegos de Tronos y Mad Men, la batalla de gigantes en los premios Emmy






