La indignación contra el zoológico de Copenhague, Dinamarca, tras sacrificar de un disparo a la jirafa Marius, totalmente sana y de dos años alegando que tenía que evitar futuros problemas de consanguinidad, va en aumento. Una intensa campaña pública en internet intentó salvar sin éxito Marius proponiendo alternativas y sumando más de 27.000 firmas. Distintas ONG danesas han considerado el sacrificio un acto "bárbaro" y "falto de ética". Porque además el disparo parece que se realizó en presencia de visitantes del zoo, entre ellos niños y jóvenes, como parecen indicar algunas imágenes.
Y no sólo ha indignado la muerte de la jirafa, sino las fotos publicadas y el vídeo de cómo, tras la autopsia del animal, sus restos fueron echados a los leones y otros animales para que se dieran un festín.
El zoo alega que la jirafa debía ser sacrificada porque el objetivo es asegurarse que los mejores genes pasan a las generaciones venideras, preservándose así a largo plazo la supervivencia de las especies que acogen. Y ha reconocido que cada año sacrifica entre 20 y 30 animales para que las especies que mantienen se conserven sanas.
La noticia ha sido muy comentada y criticada en Twitter y Facebook donde miles de usuarios han expresado su indignación con la decisión de la dirección del zoo de Copenhague.




