La organización Human Rights Watch denunció este jueves que la policía de Irak detiene, tortura y abusa de las mujeres a las que detiene. Asimismo, detalló que muchas de las detenidas llegan a pasar meses o años en prisión sin cargos, antes de que lleguen a prestar declaración ante un juez.
Dichas detenciones de forma ilegal, llevadas a cabo a miles de mujeres, son torturadas y obligadas a hacer confesiones forzosas. El informe que recibe el nombre Nadie está a salvo: Abusos sobre mujeres en el sistema judicial penal de Irak, asegura que al menos hay 4.200 mujeres afectadas por ello.
La gran mayoría de las detenidas en las instalaciones del Ministerio del Interior o de Defensa pertenecen a la minoría suní,que asegura ser discriminada por el Ejecutivo del chií Al Maliki, sin embargo, los abusos afectan a todos los gremios y clases de la sociedad iraquí, de acuerdo a como explica HRW.
El informe culpa de estas deficiencias a la "débil judicatura" del país árabe, la cual, "plagada por la corrupción, a menudo basa las penas en confesiones forzadas”. Un total de 27 reclusas fueron entrevistadas. En ella figuran tanto suníes como chiíes, a sus familias y abogados, y a los servicios médicos de las penitenciarías.
Asimismo, se reunieron con altos cargos de los distintos ministerios de Justicia, Interior, Defensa y Derechos Humanos. Muchas de esas mujeres describieron cómo fueron golpeadas, colgadas boca abajo, electrocutadas o violadas durante sus interrogatorios, en los que las fuerzas de seguridad las obligaron a firmar declaraciones que ni siquiera pudieron leer.
Normalmente en esos interrogatorios se investiga a las mujeres sobre las actividades de sus parientes masculinos en lugar de los supuestos delitos en los que ellas podrían estar implicadas. “Las fuerzas de seguridad iraquíes actúan como si abusar brutalmente de las mujeres fuese a hacer el país más seguro”, comentó hace unos días, Joe Stork, subdirector de la organización para Oriente Medio y Norte de África.




