Francia ha vivido este viernes una jornada de enorme tensión y miedo con dos tomas de rehenes al mismo tiempo en una imprenta en Dammartin-en-Goële, una localidad al noreste de París, y en un supermercado judío en la Rue Clément Ader, al este de la capital francesa. Tras horas de espera, los acontecimientos se precipitaron con el asalto de unidades de élite de las fuerzas de seguridad francesas tanto de la imprenta como del supermercado, saldándose con la muerte de los tres terroristas -los dos hermanos Chérif y Said Kouachi y el secuestrador Amedy Coulibaly, y la de al menos cuatro rehenes. Además hay varios rehenes heridos de gravedad.
No se ha aclarado todavía si Coulibaly contaba con un cómplice o una cómplice. Algunos medios, como la CNN, aseguran que una compañera del terrorista logró huir haciéndose pasar como rehén. La policía francesa busca a Hayat Boumeddienne, de 26 años, como posible autora, junto a Coulibaly, del asesinato de una policía el jueves, también en París.
La gran sinagoga de París fue cerrada y se encuentra fuertemente vigilada. Por primera vez desde el final de la segunda guerra mundial, no se celebrará allí el sabat.
En un mensaje a la nación, el presidente francés François Hollande aseguró que "estos actos no tienen nada que ver con la religión musulmana". Enfatizó asimismo que "La unidad es nuestra mejor arma y hay que ser implacables contra el racismo y el antisemitismo".
Francia se ha "enfrentado", pero "no ha terminado con las amenazas de las que es objetivo", dejó bien claro el presidente francés tras tres días de terror y ataques que se han saldado con 17 muertos y 20 heridos, varios de ellos de extrema gravedad. Hollande también quiso destacar su agradecimiento a las fuerzas de seguridad de las que dijo sentirse "orgulloso".
"Somos un pueblo libre que no cede a ninguna presión, que no tiene miedo", subrayó el presidente quien aseguró que se han "reforzado los medios para proteger todos los lugares públicos para que podamos vivir en paz". Y añadió: "Estos iluminados, estos fanáticos, no tienen nada que ver con la religión musulmana".
El domingo se espera que cientos de miles de personas manifiesten su repulsa e indignación en una gran marcha en París a la que acudirán también el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la canciller Angela Merkel y el primer ministro británico David Cameron, entre otros destacados políticos no franceses.




