Sin duda, es uno de los escándalos peores que se encuentran en la industria de Japón. El presidente del consejo de administración de la multinacional electrónica Toshiba, Hisao Tanaka, y otros siete altos ejecutivos demitieron este martes por inflar los beneficios de la compañía.
Entre abril de 2008 y marzo del año pasado, la cúpula directiva falseó las cuentas para simular que habían tenido unas ganancias de 151.800 millones de yenes (1.125 millones de euros). A pesar de su monumentalidad, este fraude en la contabilidad no fue detectado por las autoridades hasta febrero.
Esto obligó a la firma a encargar una auditoría a un grupo de expertos independientes, que entrevistaron a 200 empleados y revisaron a fondo los libros y correos electrónicos de Toshiba. Junto a Tanaka, dimitió el vicepresidente Norio Sasaki, quien ocupó la presidencia del consejo entre 2009 y 2013 y aparece como uno de los principales responsables del engaño.
Ambos, de 64 y 66 años, respectivamente, llevaban trabajando en la empresa desde principios de los 70. A partir de ahora, se hará cargo de Toshiba el presidente de la compañía, Masashi Muromachi, hasta que se nombre a sus nuevos directivos.
no es la primera vez que un fraude contable de semejantes dimensiones empaña la imagen de una firma nipona. En 2013, tres antiguos directivos de la empresa electrónica Olympus, dedicada a la fabricación de cámaras y lentes para equipos médicos y de laboratorio, fueron condenados por ocultar unas pérdidas que ascendían a más de 1.500 millones de euros.
Provocando otro gran escándalo, así lo descubrió el británico Michael Woodford, el primer extranjero en ser nombrado presidente de la compañía. Para impedir fraudes similares, Japón adoptó hace menos de dos meses un nuevo código de conducta sobre sus corporaciones, que persigue aportar mayor transparencia a sus cuentas con el fin de garantizar la limpieza de su gestión y la seguridad de los accionistas.
Por todo ello, Toshiba elegirá a los miembros de su nueva cúpula directiva a mediados de agosto después de la dimisión de su presidente, Hisao Tanaka, y otros altos ejecutivos tras el escándalo de la manipulación de su contabilidad. La multinacional comenzó a trabajar para llevar a cabo la selección de su nuevo equipo directivo con el que busca "recuperar la confianza".
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