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Les cuesta incluso entender frases cortas; imaginémosles sometidas a lenguaje complejo como el legal. (Foto: Pixabay)

UN TRASTORNO SILENCIOSO

Europa busca justicia para jóvenes con necesidades especiales de lenguaje

La mayoría de los adolescentes y adultos jóvenes que delinquen y se enfrentan al sistema judicial sufren un trastorno grave del lenguaje. Generalmente reciben condenas más duras que los jóvenes sin problemas de lenguaje.

Hechosdehoy / UOC / A. K.
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Cerca del 70 % de los menores de edad y jóvenes adultos que se enfrentan al sistema de justicia por haber cometido algún delito tienen dificultades graves del lenguaje que afectan sus capacidades de comprensión y de expresión. Este trastorno grave los deja indefensos o sin derechos de defensa plenos y, en consecuencia, expuestos a penas más duras que los individuos sin esta patología.

La mayoría de estos menores no están diagnosticados, por lo que tanto ellos como el sistema judicial ignoran que sufren este trastorno. Esto hace que no puedan implementarse medidas ni recursos para ayudarlos a comprender y enfrentarse mejor al proceso en el que están inmersos.

En este sentido, y con el objetivo de poner remedio a esta situación, se acaba de emprender un proyecto a escala europea con  participación de la UOC que pretende, precisamente, promover que los chicos y chicas que llegan al sistema judicial puedan acceder a un juicio justo; esto quiere decir que sean capaces de entender por qué se los está juzgando y de responder en consecuencia, dado que los procesos judiciales se basan en procedimientos que requieren un alto nivel de capacidad verbal.

“Son personas a las que les cuesta incluso entender frases cortas; por lo tanto, imaginémoslas sometidas a lenguaje retórico y complejo como el legal, que tantas dificultades genera en individuos sin este problema para comprender la información que se les da en este contexto”, apunta el experto en logopedia Alfonso Igualada, doctor en ciencias del lenguaje, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC e investigador del Grupo de Investigación en Cognición y Lenguaje (GRECIL – UOC/UB), adherido al Neurodevelop eHealth Lab del eHealth Center de la UOC.

El proyecto, denominado “Justice to youth language needs: humans rights undermined by an invisible disadvantage”, Y-JustLang (justicia para los jóvenes con necesidades de lenguaje: los derechos humanos debilitados por una desventaja invisible), que tiene una duración de cuatro años y donde participan de momento 23 países europeos, se enmarca dentro de la iniciativa COST, de cooperación europea en materia de ciencia y tecnología. Esta iniciativa impulsa acciones que ponen en contacto a investigadores y entidades con el objetivo de colocar en la agenda de los países determinados temas de tipo social.

Por este motivo, en Y-JustLang hay implicados investigadores, pero también jueces, pediatras y asociaciones de profesionales vinculados al sistema judicial, entre otros.

Un trastorno silencioso

El trastorno de desarrollo del lenguaje afecta a cerca del 7 % de la población. Se caracteriza por dificultades graves y persistentes de comprensión y expresión. “A los niños les cuesta, por ejemplo, ordenar las palabras en una frase conforme a las normas que usamos en una lengua“, apunta Igualada, que explica que, cuando se detecta de forma precoz y se inicia un tratamiento pronto, los síntomas mejoran. De no ser así, este trastorno puede provocar a la larga un impacto grave desde el punto de vista emocional, social y académico.

“El lenguaje es la herramienta que usamos todos para socializar, aprender o conseguir un trabajo”, señala el experto de la UOC, que añade que los niños con esta patología suelen sufrir acoso escolar y pueden tener importantes dificultades sociales. Además, es un trastorno bastante invisible, dado que la mayoría de los niños suelen ser callados y no establecer mucha comunicación, a menudo considerados introvertidos.

El proyecto Y-JustLang nace de una primera colaboración entre la UOC y diferentes universidades, impulsada por la investigadora María Arche, de la Universidad de Greenwich, centrada en el desarrollo del lenguaje en la adolescencia y la juventud. El lenguaje tiene un papel capital porque es la herramienta para comunicarnos con la familia, la escuela, los compañeros, para acceder a un trabajo, y cuando hay un trastorno no diagnosticado ni tratado, el riesgo de fracaso escolar, de sufrir acoso, de no poder acceder a un trabajo aumenta, todavía más si la persona pertenece a un entorno socioeconómico desfavorecido.

Más riesgo de exclusión social

En este sentido, debido a esta cadena de situaciones, varios estudios realizados en países de habla inglesa muestran que la prevalencia de problemas de lenguaje es hasta seis veces más alta en la población menor de edad que delinque. Además, en el caso de menores que realizan acciones criminales cuando no han sido diagnosticados ni tratados aumenta el riesgo de que reincidan.

“Vemos que hay una sobrerrepresentación de jóvenes con trastornos del lenguaje en el sistema de justicia, y esto es lo que ha impulsado la puesta en marcha de este proyecto”, explica Igualada. “La investigación ha mostrado que los jueces ponen condenas más estrictas a personas con esta dificultad, lo que se explica porque, como no acaban de entender qué se les está diciendo, a menudo callan o responden sin sentido cuando se les pregunta, y los jueces pueden interpretar que no están colaborando o que les toman el pelo”, añade.

El proyecto, que apenas acaba de empezar, se divide en seis grupos de trabajo, cada uno de los cuales intentará aportar conocimiento sobre un área. Así, el primero se centra en aprender más sobre el desarrollo del lenguaje en la adolescencia y los primeros años de juventud. El segundo analizará grabaciones de interacciones policiales y judiciales con adolescentes para detectar las dificultades de comprensión y rupturas de comunicación. El tercer grupo llevará a cabo un inventario de las pruebas de evaluación de trastornos del lenguaje en los diferentes países de la Unión Europea (UE). El cuarto intentará trazar un retrato robot de las características en estos chicos y ver cuáles son los factores de riesgo. El quinto grupo se centrará en los marcos legales de los diferentes países, en cómo tendría que regularse para ayudar a estos menores, mientras que, finalmente, el sexto se focalizará en hacer diseminación y sensibilización de esta problemática.

El proyecto está coordinado por un comité de gestión en el que participan dos personas de cada país. En el caso de España, es Alfonso Igualada, de la UOC, junto con Josep Quer, de la Universidad Pompeu Fabra. Su tarea será tomar decisiones que afectan la progresión del proyecto. Como investigador del grupo GRECIL de la UOC, Igualada participará en la investigación sobre desarrollo del lenguaje, en el inventario de las pruebas de evaluación de trastornos del lenguaje y en la diseminación y educación en esta problemática.

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