El Valencia sucumbió (3-0) de manera contundente ante el Basilea en el duelo de ida de los cuartos de final de la Europa League, celebrado a puerta cerrada en el St. Jakob-Park suizo, con lo que se complica su futuro en Europa, una vía de escape para la irregular trayectoria doméstica que sufrió un duro revés a pesar de la mejora en la segunda mitad.
Si frío estaba el ambiente sin aficionados, por la sanción de la UEFA a los suizos, congelado se quedó el Valencia en la primera mitad. Los de Pizzi, inoperantes y desaparecidos, se vieron superados por el conjunto azulgrana, que salvó sin problemas la presión visitante y se fue al vestuario con dos goles de ventaja, obra de Matías Delgado, a pesar de no sentir el aliento de su afición.
El Valencia no logró cambiar el chip liguero y meterse en la piel de una Europa League en la que solo perdió el primer partido de la liguilla ante el Swansea. En Basilea cayó la segunda derrota, ya en un momento crucial en el que el margen de error es mínimo y con la que tendrán que apelar a Mestalla, cuya paciencia es conocida por no ser abundante, para seguir en liza con un billete a semifinales.
El bajón de los de Pizzi en Liga tuvo su continuación con un mal partido ante un equipo sin nombre pero con gestas reconocidas en la Liga de Campeones de donde provenía, como eran las dos victorias en la fase de grupos ante el Chelsea. El Valencia pareció no haberse aprendido la lección y firmó una primera parte para olvidar, sin presencia, con un novedoso Feghouli–Parejo–Keita en el centro del campo, y sin hacer daño a un cómodo rival.
En la segunda parte, las llegadas de los che terminaron siendo claras pero se quedaron sin premio. En vez de eso, el Valencia, a tumba abierta, terminó encajando el tercero en una contra ya en el descuento. Stocker puso la puntilla (3-0) al Valencia, quizá castigado en exceso, pero que chocaron con un Basilea que ya avisaba con su modesto currículum.
Derrota por la mínima
El Sevilla FC salió vivo de su visita a Do Dragao tras perder por la mínima (1-0), con un gol del francés Eliaquim Mangala, en el partido de ida de los cuartos de la Europa League, que se resolverá la próxima semana al calor del Ramón Sánchez Pizjuán.
El conjunto de Emery, que quiere volver a saborear las mieles del triunfo en la Europa League, no estuvo a la altura en la primera mitad y pronto comenzó a sufrir el asedio de los portugueses, mucho más metidos en la eliminatoria y, sobre todo, en los metros finales.
El Sevilla tardó en aparecer casi un cuarto de hora por las inmediaciones de Fabiano, quién vivió muy cómodo hasta la media hora de partido. Para aquel entonces, el Sevilla ya perdía 1-0 –el definitivo marcador a la postre– merced a un tanto de Mangala, que marcó de soberbio cabezazo a los 30 minutos.
El gol despertó al Sevilla, que volvió a encomendarse a Rakitic para sacar brillo a su fútbol. El croata, más apagado que en el último mes, dispuso de un lanzamiento que pudo haber supuesto el empate, pero no fue así y Quaresma sirvió en bandeja de plata el primero de la noche a Mangala.
En la segunda mitad, el Sevilla no cambió su discurso, pero mejoró por la presencia de Gameiro, que abrió más espacios en los metros finales. El galo, sin embargo, falló la ocasión más clara de los andaluces. A quince minutos para el final, el francés no acertó a resolver ante Fabiano.
La derrota se constató y los de Emery afrontarán la vuelta conscientes de que ya remontaron la última eliminatoria y con peor resultado tras el primer asalto.




