El primer discurso del líder de Podemos, Pablo Iglesias, no dejó indiferente ni a populares ni a socialistas, a los que les reprochó tanto su pasado como su gestión actual. Su estreno era importante, tanto es así que decidió estar arropado desde la tribuna de invitados por su madre, Luisa Turrión, y hasta seis líderes autonómicos de su partido.
El secretario general de Podemos rechazó este miércoles en la tribuna del Congreso de los Diputados apoyar la candidatura de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno. Iglesias siguió el guión que tenía previsto y exigió al secretario general del PSOE a retomar las negociaciones cuando, si no media una gran sorpresa, el próximo viernes Sánchez fracase en la segunda votación de investidura y se abra el periodo de dos meses que marca la Constitución.
Iglesias que compartió su turno con las confluencias catalana y gallega, arrancó su discurso saludando en castellano, catalán, gallego y euskera, y posteriormente dedicó unos minutos a los símbolos tradicionales de la izquierda española. "Quiero saludar a todos los que dieron su vida por la lucha por la democracia", explicó. También recordó al 15M y las mareas ciudadanas que se levantaron contra los recortes.
No dudó en arremeter contra el pacto sellado por el PSOE y Ciudadanos y que el secretario general socialista defendió en la tribuna. "Su pacto tuvo como testigo El abrazo de Juan Genovés" comentó el líder de Podemos recordando que dicho cuadro sirvió primero para homenajear a los presos políticos del franquismo y luego a los abogados de Atocha asesinados por la extrema derecha en la Transición. "A la vista de los contenidos de su pacto, usted tendría que haber elegido Las lanzas de Velázquez puestos a representar una capitulación".
"Vamos a votar que no porque su pacto impide revertir los recortes y consolida las políticas del PP", resumió Pablo Iglesias hacia la mitad de su intervención e insistió en que su partido nunca dará un apoyo al PSOE que no implique la entrada de miembros de su partido en el Gobierno. Iglesias mostro "respeto" por las siglas del PSOE.
Iglesias también criticó el fondo del acuerdo del PSOE con Ciudadanos. "Usted ha preferido escuchar a los poderosos", señaló y aseguró que el discurso de investidura del martes fue la presentación "de un pacto a la medida de las oligarquías". Al mismo tiempo acusó a Sánchez de olvidarse de las bases y de las clases a las que supuestamente, dijo, representa: "Cualquier día los trabajadores le exigirán que entregue la S y la O de sus siglas".
"Hoy le vuelvo a tender la mano", señaló Iglesias a Sánchez. "Tras su fracaso negocie con nosotros un Gobierno con IU y Compromís. No vete abstenciones. Deje de obedecer a los oligarcas. Deje de escuchar los cantos de sirena que le llevan al naufragio", pidió. "Rectifique y trátenos como a un socio con el que se comparten decisiones y responsabilidad", recordó.
El líder de Podemos tuvo también palabras para Mariano Rajoy y para Albert Rivera. Pablo Iglesias acusó al todavía presidente del Gobierno en funciones de ser "hijos políticos del totalitarismo de este país. Rajoy, su partido ha hecho de la corrupción una forma de Gobierno, por eso el PP sí es corrupto señor Sánchez".
Iglesias insistió en que el PP "fue fundado por siete ministro de Franco" y le acusó de ser "serviles con los poderosos". "Señor Rajoy, son los convidados de piedra de la investidura", señaló al mismo tiempo que le preguntó: "Tiene usted algún Mario Monti guardado en el armario".
Acabó la diatriba de Iglesias con el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, a quien acusó de representar “la peor de las tradiciones políticas españolas”, aquella cuyo único objetivo es “la cercanía al poder” y podía haber sido perfectamente, recalcó, “el jefe de escuadra” después de la Guerra Civil.
Pese a estos duros calificativos contra Rivera y su partido, denominándole en varias ocasiones “la naranja mecánica”, Iglesias reconoció que el líder de Ciudadanos es un político “hábil” y llegó a decir que le admira por ello.
– Ver en Hechos de Hoy: Pablo Iglesias rechaza la oferta de Pedro Sánchez y la tacha de "corta y pega"




