El duelo cerrado, cainita, de no verse, de a portazo limpio, siempre fue entre la número dos del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, y el polémico Luis Bárcenas, de la prisión a la libertad, con cuentas para ajustar.
Finalmente el caso Bárcenas sigue su desarrollo judicial como Operación Púnica y la trama Gürtel. En círculos jurídicos se señaló a Hechos de Hoy que las víctimas políticas quedaron ya en el camino. La principal, la exministra de Sanidad, Ana Mato, la baja en combate que más ha sentido Mariano Rajoy.
Pero había una cuestión importante, el honor de María Dolores de Cospedal, asunto que quedó ahora zanjado. Se resarció de los ataques de Luis Bárcenas al ganarle la demanda civil. Ni mucho menos era tema menor.
Luis Bárcenas la había acusado de cobrar sobresueldos en dinero negro. Finalmente la Audiencia de Toledo estimó el recurso contra la sentencia por la que un juez había rechazado su demanda civil por intromisión en el derecho al honor por medio de tales incriminaciones. El nuevo fallo obliga a Luis Bárcenas a pagar a María Dolores de Cospedal una indemnización de 50.000 euros; a sufragar la publicación de la resolución íntegra en dos diarios nacionales , y a “cesar en su intromisión ilegítima”.
En otro capítulo importante de las reacciones del Partido Popular sobre la corrupción política, la exigencia que se produjo en la mañana de este sábado al exigir a Antonio Hernando, portavoz del grupo parlamentario socialista en el Congreso de los Diputados, que rectifique inmediatamente sus afirmaciones. Hernando aseguró el viernes que “Bárcenas traía el dinero de Suiza para financiar al Partido Popular".
"Estas afirmaciones son absolutamente falsas. El PP nunca ha tenido o recibido dinero procedente de Suiza y su contabilidad ha sido siempre auditada por el Tribunal de Cuentas", contestó el Partido Popular avisando a Hernando que si no rectifica se verá obligado a interponer acciones legales.
Despejados estos asuntos al costado, la atención en la sala de mapas del Palacio de la Moncloa está centrada en dos cuestiones de órdago. La primera, la fuga de votos que se está produciendo en el Partido Socialista (PSOE) a su izquierda. Supone un suelo cada más frágil para la centralidad política. Los estrategas de marketing político esperan a la lectura que se haga en el Partido Socialista de los resultados electores en Andalucía y la pugna de sus primarias. Mariano Rajoy valoró la presencia de Pedro Sánchez en el Palacio de la Moncloa para firmar el pacto contra el terrorismo yihadista. Es prudente sobre tensiones que no se pueden ocultar en la sucesión no cerrada plenamente de Alfredo Pérez Rubalcaba.
El segundo asunto que están midiendo las encuestas internas del Partido Popular se centran en la marea naranja, la fuerza política que está adquiriendo Albert Rivera con Ciudadanos, partido de centro izquierda que avanza a paso muy firme. Aparece como rival poderoso para el Partido Popular en las elecciones de Andalucía donde va apresentar candidaturas en todas las capitales y los principales núcelos urbanos.
En las elecciones locales y autonómicas, Ciudadanos ya emerge además como la gran sorpresa en la crucial doble batalla de Madrid: Comunidad y Ayuntamiento. Los nuevos sondeos apuntan a 12 escaños para Ciudadanos en la Asamblea de Madrid en lo que sería el éxito más espectacular de la marea naranja, nacida con humildad pero tesón, y bajo la coherencia política que está exhibiendo Albert Rivera. Ciudadanos, un partido transversal, nacido en Cataluña, y con proyección progresiva sobre todo España. Tema que observa Mariano Rajoy y le hace meditar.






