La hora del planeta, una iniciativa del Foro Mundial de la Naturaleza (WWF), que se extendió por todo el mundo en iniciativa pedagógica para reflexionar. ¿Qué podemos hacer como aportación a un escenario energéticamenmte responsable, es la pregunta que debe quedar, indicaron expertos a Hechos de Hoy, tras esta iniciativa cuya expansión crece cada año.
Más de 7.000 ciudades de todo el mundo apagaron las luces de algunos de sus edificios más emblemáticos para apoyar La hora del Planeta, que pretende concienciar sobre el cambio climático. Esta ola de apagones, que cumple su octavo aniversario, duró una hora. Madrid se sumó a la iniciativa y dejó a oscuras este año la fuente y el Palacio de Cibeles, el Teatro Real, la catedral de la Almudena, el Palacio Real, la Puerta de Alcalá y la fuente de Neptuno. Por su parte, Barcelona apagó la catedral de la Sagrada Familia. Así, hasta 242 ciudades españolas.
La oscuridad también ha inundado parte del mundo. Es el caso de Pekín que ha dejado a oscuras sus instalaciones más carismáticas del parque olímpico, el Estadio "Nido de Pájaro" y el centro de natación "Cubo de Agua". Además, las luces que iluminan el tramo de la gran muralla más visitado y más cercano a la capital también se han apagado.
De forma simultánea, la metrópolis de Shanghái ha hecho lo propio con uno de sus rascacielos más famosos, la Perla de Oriente, y Hong Kong ha apagado casi por completo todo su "skyline" de Victoria Harbour.
La iniciativa alerta contra el cambio climático, sobre los pilares de la eficiencia energética, el consumo responsable y el cumplimiento de los estándares ambientales urbanos. La Plaza Roja de Moscú, el Big Ben en Londres, la ópera de Sidney, las torres Petronas en Kuala Lumpur, el Empire State Building de Nueva York y el Obelisco de Buenos Aires han permanecido apagados también durante 60 minutos.
El apagón recorrió el planeta desde las pirámides de Egipto, hasta la Torre Eiffel de París, pasando por las ruinas del Coliseo romano o las del Partenón en Atenas, las Cataratas Victoria en Zimbabwe, la Mezquita Azul de Estambul o la berlinesa Puerta de Brandeburgo. Así, más de 7.000 ciudades se adhieren a este apagón que invita a individuos, gobiernos y empresas a apagar la luz durante una hora para "demostrar que el cambio climático nos importa" y que este año también sugiere a los ciudadanos que se desconecten de Internet durante ese tiempo.
La iniciativa surgió en Sídney en 2007 y convocó a dos millones de personas. Siete años después, en 2013, ciudadanos en más de 153 países de todos los continentes, incluyendo la Antártida, apagaron sus luces. Más de 1.300 monumentos y edificios representativos se oscurecieron, según los convocantes.




