La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) publicó los informes sobre los pacientes que se pueden prescribir el uso de los dos fármacos de última generación para la hepatitis C aprobados hace unos meses: el sofosbuvir y el simeprevir. Hay que recordar que ambos fármacos pertenecen a la familia de los inhibidores de la proteasa.
Los expertos reclamaban su financiación pública dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS) tras haber demostrado una eficacia muy elevada. Sin embargo, el departamento de Ana Mato retrasó durante meses esta decisión dado su elevado precio.
Sofosbuvir, comercializado por Gilead como Sovaldi, se puede usar frente a los 6 genotipos del virus y se considera un fármaco con un “valor terapéutico añadido” en comparación con los estándares actuales de tratamiento, tras haber demostrado “tasas elevadas de respuesta viral sostenida, un buen perfil de seguridad y menor duración de tratamiento”.
Pese a ello, Sanidad determinó que el fármaco debe usarse en aquellas situaciones clínicas en las que existe necesidad de tratamiento debido al avanzado estado de la enfermedad “y no existen alternativas terapéuticas o bien las existentes no son adecuadas debido a problemas de seguridad”.
En concreto, se trata de pacientes en lista de espera de trasplante hepático, “tan pronto como se incluyan” y con una duración mínima de tratamiento de 12 semanas; en pacientes ya trasplantados (durante 24 ó 48 semanas según la gravedad); en pacientes cirróticos F4, ante el “alto riesgo” de complicaciones hepáticas; y en quienes esté contraindicado el interferón o haya fracasado el tratamiento con otros inhibidores de la proteasa.
Asimismo, y en este último caso, Sanidad reconoce que “a pesar de la ausencia de datos del uso de sofosbuvir”, estos pacientes no tienen otra alternativa terapéutica, por lo que se podría utilizar “independientemente del grado de fibrosis hepática”.
Para el resto de casos en los que hay necesidad de tratamiento, Sanidad destaca que este fármaco se considera una opción “con valor terapéutico añadido en base a eficacia o seguridad”, si bien destacan que “este grupo es el más numeroso en términos absolutos y, por otro lado, existen alternativas terapéuticas”.




