Extraña odisea la de una naturaleza muerta de Paul Gauguin, robada a un coleccionista privado en Gran Bretaña en 1970, y que por fin reapareció en Italia tras decorar durante 40 años la cocina de un trabajador siciliano de la Fiat. El hombre pagó 23 euros en una subasta de objetos perdidos de la compañía estatal ferroviaria italiana celebrada en 1975 por el cuadro que muestra dos platos llenos de frutas y por otro más, del coetáneo de Gauguin, Pierre Bonard.
El comandante Massimiliano Quagliarella, del escuadrón de robo de arte de la policía italiana, explicó que el hombre declaró que colgó ambas pinturas primero en su cocina en Turín, cuando trabajó para la Fiat, y después en Sicilia. Quagliarella dijo que los subastadores supuestamente no sabían que se trataba de arte robado.
Para el ministro italiano de Cultura, Dario Franceschini, el cuadro Fruits sur une table ou nature au petit chien de Gauguin tiene un valor actual de entre diez y treinta millones de euros y La femme aux deux fauteuils de Bonnard de unos 600.000 euros. Ambos obras postimpresionistas fueron robados en 1970 a la familia Mark-Kennedy y sus herederos podrían exigir ahora que se les devuelva lo que fue de su propiedad.




