La policía mexicana detuvo este lunes a cuatro personas que confesaron haber participado directamente en la desaparición de 43 estudiantes, ocurrida hace un mes en el sur de México. El caso ha conmocionado al país y ha tenido amplia repercusión internacional, poniendo en duda la medidas de seguridad del Gobierno. Los detenidos hasta ahora ascienden a 56.
"Un grupo especializado de peritos de la procuraduría y del grupo de expertos argentinos buscan evidencias para corroborar las declaraciones de los detenidos", afirmó el procurador general de México, Jesús Murillo Karam. Se han encontrado restos óseos en un paraje, "pasando el tiradero municipal de Cocula", en el sureño estado de Guerrero, pero aún se desconocen más datos.
Dos detenidos son integrantes de la banda delictiva Guerreros Unidos, los otros dos fungieron como halcones -vigilantes-. "Tenemos las primeras detenciones que se hacen de quienes han confesado y participaron la noche del 26 de septiembre y la madrugada del 27 en la desaparición y destino de este amplio grupo de personas … Hoy tenemos ya a quienes actuaron en la desaparición de estos jóvenes", dijo Murillo en un breve mensaje a la prensa.
Los estudiantes de la escuela rural para maestros de educación primaria de Ayotzinapa desaparecieron en Iguala, unos 200 kilómetros al sur de Ciudad de México, después de ser perseguidos y atacados a tiros por policías después de apoderarse de unos autobuses, con el resultado de seis muertos y 25 heridos, además de los desaparecidos.
En el ataque participaron tanto policías municipales de Iguala como de la vecina población de Cocula, además de integrantes del grupo Guerreros Unidos, que supuestamente confundieron a los jóvenes con miembros de un grupo rival. El alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su mujer, María de los Ángeles Pineda Villa, cuya familia está vinculada con el cártel de Los Beltrán Leyva, son buscados como presuntos autores intelectuales. Los Guerros Unidos son una escisión de Los Beltrán Leyva.
Hasta ahora se habían localizado 38 cuerpos en fosas en un cerro cerca de Iguala, pero los primeros estudios de ADN dieron negativo a que se tratara de los jóvenes.
El presidente de México, Enrique Peña Nieto, se reunió con el gobernador interino del sureño estado de Guerrero, Rogelio Ortega, que asumió sus funciones el fin de semana después de que el anterior gobernador, Ángel Aguirre, pusiera a disposición su cargo, presionado por la crisis de los estudiantes.




