Turquía decidió no intervenir de forma directa. Tiene movilizadas tropas en el área, pero lejos del escenario de la feroz batalla. La coalición -escuadrones de Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos (aunque el Pentágono evitar dar detalles)- ha bombardeado posiciones de ISIS pero no ha evitado el avance implacable de la guerrilla hacia un objetivo que aparece como crucial.
La guerrilla suní radical (Estado Islámico o ISIS por sus siglas en inglés) considera que con Kobane (o Kobani o Ayn Al-Arab en árabe) equilibra la balanza de poder, asienta su control en Siria y se establece en la amplia cuenca del Éufrates, lo que denomina como su Califato.
Los errores cometidos por la Administración de Barack Obama en Siria -sobre todo en la crisis de las armas químicas– obligan ahora a sólo acciones aéreas. ISIS, en su avance metódico sobre Kobane, ha mostrado que no son decisivos en Siria. La situación es muy diferente en Irak donde el rol de Estado Unidos y sus aliados es el de actuar como el Ejército del Aire de Irak. Allí, la coalición bombardea paralelamente a los combates en tierra.
Después de una ofensiva de tres semanas -asunto destacado por Hechos de Hoy– las milicias de ISIS van ocupando distritos. Se trata de la tercera ciudad kurda de Siria. Su control abrirá la primera frontera del Califato de ISIS con Turquía y la OTAN. El nerviosismo produjo escenas de pánico para huir de la ciudad. ISIS no necesita subir más vídeos a YouTube para mostrar crucifixiones, degollamientos y fusilamientos a quemarropa.




