El riesgo para Barack Obama es doble tras el acuerdo de Viena (ver en Hechos de Hoy, Obama logra en Irán un paso de audacia como el de Cuba con Francisco). Viene del Partido Republicano pero también del Partido Demócrata.
El presidente marcó su determinación de que sea piedra angular de su legado pero no menosprecia a sus enemigos ni el poder del lobby de Israel y de influyentes judíos que moverán todos sus hilos, resortes y capacidad de influir.
Para ganar la batalla del Congreso el presidente envió en misión especial a su mejor hombre, el vicepresidente Joe Biden. Será el muñidor de este acuerdo, el político que actuará como independiente para apaciguar las emociones por ambos lados. Si el presidente pierda la batalla de la Cámara de Representantes, en la del Senado no puede haber deserciones ni traiciones.




