Dos cuestiones importantes en el mensaje de Fin de Año de la canciller Angela Merkel sobre la situación en Ucrania y el movimiento de Pegida (Europeos patrióticos contra la islamización de Occidente) surgido en Dresde.
No es ningún secreto en Washington, Bruselas y el mismo Berlín, la decepción sufrida por la canciller con Vladimir Putin. Aunque considera primordial la relación de Alemania, y de toda la Unión Europea, con Rusia, los sucesos de Ucrania han cambiado todo el escenario. A la canciller, que habla perfectamente ruso, y conoce todas las claves de la sensibilidad eslava, le ha decepcionado -y seriamente contrariado como destacó Hechos de Hoy– la forma de actuar de Rusia en Ucrania.
La canciller advirtió que Europa no permitirá a Moscú "despreciar al derecho internacional" en la crisis ucraniana. "Esta claro que deseamos establecer nuestra seguridad en Europa con Rusia y no contra Rusia", afirmó. "Pero también está claro que Europa no puede aceptar ni aceptará que un supuesto derecho del más fuerte desprecie al derecho internacional".
En la crisis ucraniana, "Europa decidió no dividirse, sino, por el contrario, actuar en forma unida para defender su orden de paz y sus valores". "La unidad de Europa no es un fin en sí mismo, sino la clave para superar la crisis en Ucrania e imponer la fuerza del derecho". La grave crisis de Ucrania tiene un balance hasta el momento de más de 4.700 víctimas.
En segunda cuestión importante, llamó a los alemanes a que no participen en las manifestaciones contra el Islam, a las que considera organizadas por gente con el "corazón" lleno de "prejuicios y odio". "Les digo a todos aquéllos que van a esas manifestaciones: ¡no sigan a quienes convocan a participar! Porque, frecuentemente, sus corazones están llenos de prejuicios, frialdad, inclusive odio", enfatizó.
Estas manifestaciones, que reunieron a miles de personas en las calles de Dresde, también se extendieron a otras ciudades de Alemania. Al mismo tiempo, ha surgido un movimiento de oposición e Pegida para rechazar el racismo y la exclusión. Esta espiral le preocupa a la canciller. Es asunto en su agenda política en un 2015, en el que se mira también con prudencia la evolución de Grecia y sus inciertas elecciones anticipadas.




