De día feliz a jornada de luto. Andrew Cuomo acababa de jurar su cargo como gobernador del estado de Nueva York, su segundo mandato. Horas después su padre, Mario Cuomo, exgobernador entre 1883 y 1994, falleció. Tenía un corazón delicado y fatigado. Fue, sin duda, el coloso del estado de Nueva York, hijo de tenderos, y hombre cuya figura se agigantó al paso del tiempo.
Mario Cuomo fue un político longevo, el gobernador con más tiempo al timón del estado de Nueva York, acumulando tres mandatos, algo inédito desde la era de Rockefeller. Sobre todo fue el primer italoamericano en lograrlo, abriendo paso a una dinastía en que tomó el testigo Andrew.
Nacido en Queens, Mario Cuomo ganó los tres mandatos convirtiendo la atalaya del cargo de gobernador del estado de Nueva York en uno de los bastiones del Partido Demócrata. Perseveró en sus principios de reducción de impuestos, presupuestos equilibrados y educación pública. Fue además un firme opositor a la pena de muerte. Descendiente de italianos, católico y liberal, Cuomo era partidario del aborto, lo que le hizo chocar con la Iglesia.
Quedará como figura memorable por su carisma personal,. Contribuyó a convertir Nueva York en la ciudad y el estado ideales para los negocios, ofreciendo reformas fiscales y brillando en equilibrar presupuestos. En sus mandatos, cerró la planta nuclear de Shoreham, en Long Island, zanjando una larga polémica.
Mantuvo a lo largio de su vida sus dudas sobre saltar desde Nueva York a la carrera por la sucesión en la Casa Blanca. Lo sopesó pero no lo hizo y, en el momento decisivo, dio un paso al costado para que emergiera la personalidad de Bill Clinton.
En un comunicado, el presidente Barack Obama dijo que Mario Cuomo fue "un decidido defensor de los valores progresistas, y una voz firme en favor de la tolerancia, la inclusión, la equidad, la justicia, la dignidad y la oportunidad". "Su propia historia le enseñó que como estadounidenses, estamos unidos como un solo pueblo, y el éxito de nuestro pueblo descansa en todos nosotros, no solo en unos pocos afortunados", destacó el presidente.
La última aparición pública de Mario Cuomo fue en noviembre, al logran su hijo, Andrew Cuomo, ser reelegido gobernador del estado de Nueva York. Padre e hijo levantaron los brazos juntos en señal de celebración. No asistió el jueves al discurso inaugural de Andrew Cuomo porque no se sentía bien, pero el actual gobernador se refirió a su padre. "Habita el corazón y la mente de todas las personas que están aquí. Está aquí y aquí, y su inspiración, su legado y su experiencia es lo que ha traído a este estado a este punto", dijo Andrew Cuomo.
Mario Cuomo tuvo su principal éxito político en 1982, cuando siendo vicegobernador de Nueva York, ganó la nominación demócrata en una derrota sorpresiva para el alcalde de Nueva York Ed Koch. Después venció al republicano Lewis Lehrman.
Su reputación como orador se afianzó en la Convención Nacional Demócrata de 1984, cuando pronunció su discurso Historia de dos ciudades, en el que compartió las lecciones que aprendió como hijo de un tendero en la ciudad de Nueva York.
"Veía a un hombre pequeño con gruesos callos en las manos trabajar 15 o 16 horas al día", dijo Mario Cuomo a la multitud. "Una vez lo vi sangrar, literalmente, de los pies. Era un hombre que vino aquí sin educación, solo, incapaz de hablar el idioma local, que me enseñó todo lo necesario sobre fe y trabajo duro con la simple elocuencia de su ejemplo".
Mario Cuomo y su esposa Matilda tuvieron tres hijas y dos hijos. Andrew fue fiscal general de Nueva York antes de convertirse en gobernador. Su otro hijo, Cris, presenta el noticiero en la cadena CNN. Su hija María se casó con el diseñador Kenneth Cole. En las reacciones, unanimidad entre los analistas como recogió Hechos de Hoy, sobre la grandeza de quien siempre destacó sus orígenes humildes, la importancia del trabajo, y el rol decisivo de la educación y la formación.




