La Escuela Normal de Ayotzinapa nó quito dramatismo, enorme tristeza,. y a la vez indignación, en el mensaje que publicó en su página de Facebook.
"Hoy 6 de diciembre le confirmaron los peritos argentinos a mi padre que uno de los fragmentos de mis huesos encontrados me corresponden". La Escuela Normal de Ayotzinapa puso el mensaje en primera persona como si fueran palabras del propio Alexander Mora Venancio.
"Me siento orgulloso de ustedes que han levantado mi voz, el coraje y mi espíritu libertario. Pido no dejar a mi padre solo con su pesar, ya que para él significo prácticamente todo, la esperanza, el orgullo, su esfuerzo, su trabajo y su dignidad".
"Invito a todos lo quienes se han solidarizado con ellos a redoblar la lucha para que mi muerte no sea en vano. Toma la mejor decisión pero no me olvides. Rectifica si es posible pero no perdones. Este es mi mensaje".
Alexander Mora Venancio tenía 19 años. Hijo de campesinos, buscaba en los libros salir de la pobreza. Era de El Pericón, la zona la denominada como Costa Chica.
Peritos forenses argentinos confirmaron que los resultados de análisis de ADN en Austria revelan que uno de los restos óseos encontrados corresponde a uno de los 43 estudiantes desaparecidos en el municipio de Iguala. Un portavoz de los familiares, Felipe de la Cruz, explicó que los peritos les confirmaron que las muestras de ADN extraídas de "un pedazo de carne" que se extrajo del río San Juan, en Cocula, coinciden con las del padre del joven desaparecido.
En la noche del 26 de septiembre, policías locales dispararon contra decenas de alumnos por órdenes del alcalde de Iguala, José Luis Abarca, el autor intelectual de las desapariciones. Los ataques dejaron seis personas muertas y otras 25 heridas. Además, los policías capturaron a 43 jóvenes y los entregaron al cártel Guerreros Unidos, que se encargó de asesinarlos e incinerarlos para no dejar rastro.
La Fiscalía mexicana informó hace un mes que, según la confesión de tres de los casi 80 detenidos, los 43 estudiantes habían sido conducidos a un depósito de basura en el municipio de Cocula, vecino de Iguala en Guerrero, y ahí habían sido asesinados y sus cuerpos incinerados durante varias horas. Esta versión fue rechazada por los familiares quienes se indignaron y exigieron pruebas periciales contundentes y precisas de expertos independientes, y manifestaron su decisión de continuar la búsqueda.
Este crimen, uno de los peores de la historia reciente de América Latina según la institución Human Rights Watch, generó una gran conmoción nacional y duras protestas -que destacó Hechos de Hoy-. Se puede decir que ha roto la agenda de la Admnistración de Enrique Peña Nieto, desnudando el infierno de Guerrero.




