La centrocampista de la selección española Aitana Bonmatí reconoció que Suiza puso “las cosas difíciles” este viernes, pero recordó que en una eliminatoria de Eurocopa no hay partido sencillo, celebrando el objetivo de estar en ‘semis’ y hacer “historia”.
“No esperábamos nada distinto. Son los cuartos de final, encima contra la anfitriona, y la verdad que Suiza ha hecho un gran torneo, realmente intensas. Nos han puesto las cosas difíciles, no nos han permitido hacer ese juego interior que solemos hacer, pero hay que sacar unas conclusiones positivas porque estamos en semifinales. Son eliminatorias y ningún partido va a ser fácil”, dijo.
“Hay que valorar estos momentos, parece que estemos obligadas a ganar cada partido 6-0, y parece que ganamos hoy 2-0, estamos en semifinales, y qué ha pasado. Hemos hecho historia, y querremos estar en esa final. ¿Qué equipo prefiero? Me da igual, son los dos mejores equipos del torneo, si pueden llegar a prórroga no nos vendría mal”, añadió sobre Alemania o Francia.
Bonmatí compareció en rueda de prensa después del encuentro como ‘Mejor jugadora’ del 2-0 en el Wankdorf de Berna. “En ningún momento he pensado que era imposible, tenía calma y confianza, sabiendo que los partidos hay que competirlos, tener paciencia. Es verdad que muchas veces estamos acostumbradas a ir ganando en las primeras partes por goleadas, pero lo real no es eso”, afirmó.
La selección española femenina de fútbol se clasificó este viernes 28 años después para las semifinales de la Eurocopa después de ganar con mucho trabajo por 2-0 a la anfitriona Suiza, un rival que le atascó con su planteamiento y que aguantó bien hasta que aparecieron los goles salvadores de Athenea del Castillo y de Claudia Pina.
Desde 1997 no llevaba España sin jugar la penúltima ronda del torneo continental y repetir esa gesta le costó un mundo, seguramente más de lo que se esperaba. La campeona del mundo sobrevivió a su peor noche en suelo suizo ante un equipo que le cortocircuitó y le llevó a un partido espeso, donde, sin embargo, todas las mejores ocasiones fueron de la ‘Roja’, sostenida por la calidad de Pina y el buen hacer de Patri Guijarro.
El combinado nacional tardó más de una hora en acabar con la resistencia de Suiza. El gol de Athenea del Castillo premió más su insistencia que su fútbol y luego apareció casi a renglón seguido Pina para sentenciar un duelo donde dos penaltis, uno que podía haber cambiado el designio del partido, se fueron al limbo y la madera también echó una mano a una anfitriona, voluntariosa, pero con pocos argumentos ofensivos.
Pia Sundhage acertó con su plan de partido. Ordenó a su equipo en un 5-4-1, con Beney, todo el campeonato de carrilera derecha, de ‘9’, con Crnogorcevic en su posición, con la capitana Lia Wälti incrustada en la línea de tres centrales y con Schertenleib encima de Patri Guijarro. Con eso, incomodó mucho a la campeona del mundo, dominadora, pero sin meter demasiado miedo aunque pudo haber cambiado pronto el guion del choque.
Así, en el minuto 9, Riesen fue demasiado impulsiva en el área y derribó a Mariona Caldentey para otorgar un penalti que podía haber dado mucho oxígeno al equipo de Montse Tomé. Sin embargo, la centrocampista balear no atinó con su lanzamiento, lejos del poste de la portería de Peng, y Suiza respiró para afianzar más su planteamiento, con el que amenazó en alguna ocasión al área de Cata Coll, de nuevo titular.
Como sucediese ante Italia, la anfitriona encontró su mejor espacio por el lado derecho de su ataque y por ahí asustó con sendas internadas de Beney y de Crnogorcevic, que acabaron en nada. No hizo mucho más a nivel ofensivo en estos primeros 45 minutos el combinado suizo, más dedicado a cortocircuitar a una España demasiado espesa, abusando del juego en corto, y alejada de la finura que suele tener.
Claudia Pina fue la que más lo intentó y gozó de tres buenas ocasiones. Primero, en dos disparos, uno demasiado centrado tras sortear dos rivales y uno más afilado que se fue cerca del palo de la portería de Peng, ágil y rápida para evitar el envenenado lanzamiento de falta de la centrocampista del FC Barcelona. España no sufría a nivel defensivo, pero en ataque no daba con la tecla y se marchaba al descanso sin marcar pese a otro buen aviso de Irene Paredes, cuyo cabezazo tras un saque de esquino repelió el palo en lo que fue la mejor oportunidad de la ‘Roja’ en ese tramo final.
Guijarro aprieta, Del Castillo y Pina sentencian
Montse Tomé no metió ningún cambio para agitar el choque tras el paso por los vestuarios y la Roja siguió atascada, errática en sus jugadoras más decisivas y quizá atenazada en exceso por la presión del favoritismo ante un rival cuya confianza crecía ante la tranquilidad que vivía Peng, salvo con un otro disparo desviado de Pina, situada en la derecha desde mediada la primera mitad, y un cabezazo de Esther González.
Parecía que no era la noche de la campeona del mundo. El palo, y por partida doble, se cruzaba otra vez en su destino en un cabezazo de Guijarro y un intento posterior de González, pero al final, por insistencia, encontró el premio del 1-0 con uno de los recambios que había introducido Tomé, Athenea del Castillo, sustituta de una poco acertada Caldentey. La cántabra hizo de oro un preciso taconazo de Aitana Bonmati después de que Guijarro presionase con acierto y alivió a la ansiosa Roja.
Y el gol tuvo el efecto esperado. Suiza tuvo que abrirse un poco para buscar el empate y Pina, la mejor del encuentro, la ajustició tras recoger un balón en otra acertada presión, rozando la falta sobre Wälti, de Guijarro. El resto lo hizo la futbolista catalana con un sensacional disparo marca de la casa a la escuadra de Peng para acercar el billete a las semifinales.
Ya con menos energía, el equipo de Pia Sundhage no encontró los argumentos para meterse en el encuentro con la Roja ya más tranquila y concentrada para mantener la ventaja. Esta pudo ser mayor, pero como si la tanda del Inglaterra-Suecia se hubiese extendido, Alexia Putellas, menos efervescente, tampoco acertó en otro penalti en los instantes finales, aunque eso no evitó un final cómodo para la campeona del mundo que el 23 de julio ya espera a la ganadora del Alemania-Francia, ante la que necesitará una mejor noche y donde no contará con Laia Aleixandri por sanción.





