macOS Tahoe ha llegado con mejoras visuales, nuevas capas de seguridad y herramientas orientadas a la productividad. Pero, como suele ocurrir con cualquier gran actualización, no todos los equipos se comportan igual. En foros como Reddit o la propia comunidad de Apple, hay decenas de usuarios que notan más lentitud al arrancar, animaciones menos fluidas o aplicaciones que tardan en abrirse.
La buena noticia es que Tahoe viene con varias opciones que permiten recuperar el rendimiento del equipo de forma nativa sin necesidad de recurrir a soluciones drásticas. Y si los problemas persisten después de aplicar estos ajustes, puedes aprender cómo solucionarlo siguiendo los pasos descritos en la guía enlazada.
Revisa qué se carga al iniciar el Mac
Después de actualizar, es bastante habitual que varios programas se añadan solos al arranque. Y cuantas más apps se abran al encender el Mac, más tiempo tardará en estar operativo.
Entra en Ajustes del Sistema, General e Ítems de inicio y desactiva todo lo que no necesites desde el minuto uno. Si hay aplicaciones que no reconoces o que ya no utilizas, es buen momento para eliminarlas o al menos impedir que se ejecuten automáticamente.
Libera espacio en disco (de verdad)
Tahoe funciona mejor cuando el disco no está al límite. Lo ideal es mantener al menos entre un 10% y un 20% de espacio libre.
En Acerca de este Mac y Almacenamiento puedes ver en qué se está yendo el espacio. Las carpetas de Descargas, Archivos temporales y Vídeos suelen ser las culpables. Si editas vídeos o trabajas con grandes paquetes de datos, utiliza almacenamiento externo o en la nube para no saturar el SSD.
Ajusta los efectos visuales si tu Mac es algo veterano
Tahoe incorpora nuevas animaciones y detalles gráficos que, en equipos más antiguos, pueden ralentizar la experiencia, sobre todo en equipos con Intel. No son esenciales y puedes desactivarlos.
Para ello, dirígete a Ajustes del Sistema, Accesibilidad y Pantalla y activa Reducir movimiento y Reducir transparencia. La interfaz pierde algo de brillo, sí, pero el sistema gana agilidad al instante.
Actualiza tus aplicaciones
Suena obvio, pero algunas apps no están totalmente optimizadas para Tahoe en sus versiones anteriores. Otras incluso pueden generar cuelgues o un consumo anómalo de recursos.
Actualiza desde la App Store, desde el propio menú de cada aplicación o desde los gestores de software que utilices. En la mayoría de casos, una actualización corrige incompatibilidades y mejora el rendimiento general.
Controla lo que consume más recursos
Tahoe ha mejorado el Monitor de Actividad para que puedas ver en tiempo real qué apps o procesos están exigiendo más al procesador, la GPU o la memoria.
Ábrelo desde Spotlight pulsando Command y Barra espaciadora: si detectas una app que se dispara continuamente, puede que necesite reinstalarse o que su versión actual no esté adaptada a Tahoe. También puedes forzar su cierre si está bloqueando el sistema.
Reinicia y borra cachés regularmente
Los Mac pueden estar días encendidos sin problema, pero Tahoe genera más archivos temporales y cachés que versiones anteriores. Un reinicio ocasional —aunque sea una vez a la semana— ayuda a limpiar parte de esa carga acumulada.
Para realizar una limpieza más a fondo, siempre puedes recurrir a apps especializadas para gestionar cachés, extensiones o restos de desinstalaciones. Eso sí, asegúrate de utilizar herramientas fiables y bien mantenidas.
Revisa las apps en segundo plano
Aunque no estén abiertas en pantalla, muchas aplicaciones siguen trabajando. Tahoe permite revisar cuáles tienen permisos de ejecución en segundo plano a través de Ajustes del Sistema, General y Ejecución en segundo plano.
Una vez dentro, desactiva aquellas que no necesites funcionando de manera permanente. Cada proceso que se quede fuera es memoria y CPU que recupera el sistema.





