Tofu, cuando la evidencia científica choca con los tópicos

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Este derivado de la soja destaca por su calidad nutricional, versatilidad culinaria y contenido en proteínas

La revista Consumer desmonta algunos de los mitos más extendidos sobre el tofu, uno de los alimentos vegetales que más popularidad ha ganado en los últimos años. Este derivado de la soja, originario de China hace más de dos milenios, destaca por su perfil nutricional, su versatilidad en la cocina y su capacidad para aportar proteínas de alta calidad, aunque todavía sigue rodeado de numerosas creencias erróneas.

Un alimento con más virtudes de las que parece

Frente a la idea de que se trata de un ultraprocesado, los expertos recuerdan que el tofu se obtiene mediante un procedimiento sencillo: la coagulación de la bebida de soja y su posterior prensado, un proceso comparable al de la elaboración del queso. Por ello, se considera un alimento mínimamente procesado que conserva proteínas, minerales y otros compuestos propios de la soja.

Entre sus principales ventajas destaca su aporte proteico. El tofu contiene todos los aminoácidos esenciales que el organismo necesita y no puede producir por sí mismo. Además, 100 gramos aportan entre 10 y 15 gramos de proteína, una cantidad similar a la de un huevo. Su consumo también puede resultar beneficioso cuando sustituye a alimentos ricos en grasas saturadas, ya que puede contribuir a mejorar el perfil lipídico y reducir el colesterol LDL.

Otro de los mitos más persistentes es que altera las hormonas masculinas. Sin embargo, la evidencia científica disponible no respalda esta afirmación. Aunque la soja contiene isoflavonas, compuestos de estructura similar a los estrógenos, su efecto en el organismo es muy débil y los estudios no han encontrado alteraciones hormonales significativas asociadas al consumo habitual de tofu.

Versatilidad, conservación y tipos de tofu

El análisis también desmiente que sea un alimento difícil de digerir o con una vida útil muy corta. Su elaboración reduce algunos compuestos presentes en la legumbre original que pueden dificultar la digestión, mientras que una correcta conservación permite mantenerlo durante semanas sin abrir y varios días una vez abierto. Además, puede congelarse, aunque ello modifica su textura y aumenta su capacidad para absorber marinados y salsas.

Consumer recuerda que existen diferentes variedades, desde el tofu sedoso hasta el extra firme, cuya diferencia principal radica en la cantidad de agua que contienen y en los usos culinarios para los que resultan más adecuados. En definitiva, más allá de los mitos, el tofu se consolida como una opción nutritiva, versátil y compatible con una alimentación equilibrada.

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