Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Síguenos
Domingo, 18 de febrero de 2018. Madrid: 04:21 h
hechosdehoy.com

Síguenos:  Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter RSS

  Buscar
Suscríbete gratis
Especiales Tecnología  Redes   |   Tecnología personal   Especiales Ocio y Cultura  Viajes   |   Videojuegos   |   Madrid-Toledo-Barcelona + AVE
Especiales Salud  Innovación farmacéutica   |   Investigación médica   |   Psicología   |   Los retos del Alzheimer
Especiales Enfoques  Empresas y negocios   |   Golf   |   Recetas   |   Relatos
  Comunidad de blogueros
Camilo Venegas: acabo refugiándome en la soledad de las palabras
A Camilo Venegas desde niño siempre le gustó recrear el mundo que le rodea. (Foto: El Fogonero)

Camilo Venegas: Siempre acabo refugiándome en la soledad de las palabras

En una Cuba libre y democrática, con todos y para el bien de todos, intentaría ser alcalde de Paradero de Camarones. Si alcanzo a ver esa Cuba, por muy viejo que esté, prometo que lo intentaría.

ESPERANDO A ATLÁNTIDA
 / Actualizado 11 febrero 2018 Ampliar el textoReducir el textoImprimir este artículoCorregir este artículoEnviar a un amigo
 Relacionado con:
Cuando El Fogonero cumplió 10 años, en 2016, comencé una serie de pequeñas entrevistas a creadores cubanos que han sido importantes para mí por alguna razón. La intención sobrepasó los límites de aquella fiesta. Aún sigo enviando interrogantes y recibiendo respuestas.
 
El día que Marianela Boán recibió sus preguntas, me amenazó con hacerme una entrevista. Poco después, ella y Alejandro me hicieron llegar este interrogatorio. Este diálogo no es más que una transcripción resumida de las conversaciones que tenemos, casi a diario, nosotros tres junto a Diana Sarlabous.
 
Por Marianela Boán y Alejandro Aguilar
 
Marianela lo conoció en los años 80, cuando estudiaba teatro en Cubanacán y formaba parte de un grupo que rechazaba cualquier tradición y trataba de imponer la extrema vanguardia. Desapareció de La Habana para hacer su tesis de graduación en las minas de Moa, en el extremo oriente de Cuba, con actores aficionados.
 
Yo lo conocí en los 90 del hambre y la profunda creatividad. Cuando volvió a La Habana y ganó un importante premio de poesía.  Desde su partida de Cuba, en el 2000 (y la nuestra tres años más tarde), no volvimos a verlo hasta un tiempo después, en varias de nuestras visitas a República Dominicana.
 
Entonces ya hacía periodismo y producía contenidos para campañas de publicidad y estrategias de comunicación. Luego nosotros también nos asentamos aquí y la amistad se fue haciendo más fuerte hasta que nos hermanamos.
 
Camilo es un creador de fábulas y crónicas, un comunicador extraordinario y un estudioso obsesivo de todo lo que le interesa, desde los ferrocarriles, hasta la naturaleza o la música (sobre todo la de Andrés Calamaro). Pero es, sobre todo, un inconforme, un guajiro del Paradero de Camarones que vive enamorado de la tierra, de la vida simple y de las almas sencillas.
 
Casi siempre coincidimos. A veces, cuando no nos ponemos de acuerdo, discutimos muchísimo y hasta nos peleamos ("flor amarilla, flor colorá…"). Aunque siempre el cariño y la hermandad puede más que nosotros y terminamos compartiendo una gran historia, un nuevo problema o un buen Brugal.
 
Hoy nos metemos en su espacio, El Fogonero, en un juego de provocar al provocador, para compartir con todos sus respuestas a nuestras preguntas.
 
¿Cómo conviven el teatrista, el periodista y el escritor en tu obra?
 
El teatrista y el periodista apenas se conocieron, interactuaron muy poco. Cuando llegué a República Dominicana y tuve que ejercer de periodista, hacía más de 10 años que había abandonado el teatro, un oficio para el que no estoy hecho. Soy demasiado individualista, siempre acabo refugiándome en la soledad de las palabras.
 
En honor a la verdad, nunca me he sentido periodista, como tampoco me creo lo de consultor en estrategias de comunicación. El único oficio que hubiera desempeñado cabalmente es el de ferroviario. Pero desde niño siempre me gustó recrear el mundo que me rodeaba y con los trenes reales no es posible jugar.
 
Cuando estaba entre teatristas, me sentía escritor. Cuando estaba entre periodistas, me veía como un hombre de teatro. La mayoría de los escritores me parecen muy aburridos y siempre que puedo evito ser como ellos. Me gusta provocar y provocarme, creo que eso es mucho más útil y productivo que tratar de estar de acuerdo siempre.
 
Ralph Waldo Emerson decía que la confianza en sí mismo, está necesariamente asociada al inconformismo. Esa debe ser la razón por la que nunca me conformo. De todos los Camilo que he sido, en el que más pueden creer es ese que los viernes en la tarde sube hasta una montaña con la mujer que ama para sembrar, escribir y esperar la llegada de la neblina.
 
¿En qué medida prefieres ficcionar la realidad que vives a la que escribes?
 
Me crié con mis abuelos en una estación de trenes que estaba en medio de un campo. Todos los hechos que ocurrían a nuestro alrededor seguían de largo, rara vez llegaban para quedarse. Soy hijo único, apenas compartía con mis primos durante los recesos escolares.
 
Eso me convirtió un ser muy solitario, que se veía forzado a reinventar el mundo que lo rodeaba y a solo tomar de la realidad lo que me sirviera para gestionar el aislamiento. Cuando un tren llegaba, mi abuelo, que era el jefe de estación, veía ferroviarios y pasajeros; yo, en cambio, veía historias, personajes, me inventaba el pasado y el futuro de aquella gente.
 
Ese mismo recurso después me permitió escribir reportajes, poemas, cuentos… pero básicamente sigo siendo el niño que no se conformaba con lo que le ofrecía la realidad y trataba de trastocarla, primero en su cabeza y después en una hoja de papel en blanco.
 
¿Cual será tu primera novela?
 
Padezco del trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad. Eso me hace capaz de plantearme muchísimos proyectos, siempre interesantísimos y muy ambiciosos. Pero me preocupo excesivamente por los detalles, las reglas, las listas, el orden y la organización.
 
Ese perfeccionismo extremo al final interfiere con mi actividad práctica y los resultados. Por eso soy incapaz de concluir la inmensa mayoría de las cosas que me propongo. Aun así, tengo la esperanza de terminar Atlántida, una novela sobre mi infancia en la estación de ferrocarril del Paradero de Camarones.
 
La he empezado a escribir incontables veces desde 1987, el año en que murió mi abuelo Aurelio y Atlántida, mi abuela, enloqueció. Ahora mismo trabajo en una nueva versión que, en honor a la verdad, es la que más me gusta de todas. Ojalá llegue a ponerle el punto final, me encantaría hacerle ese regalo a Diana Sarlabous.
 
¿En cuál Cuba aceptarías ser el alcalde del Paradero de Camarones?
 
Cada vez que digo que el único cargo público que yo aceptaría es el de alcalde de mi pueblo, muchos lo toman a broma. Las veces que lo he puesto en Facebook, por ejemplo, le dan like con la carita de “me divierte”. Sin embargo, siempre lo he dicho en serio, muy en serio.
 
Me encantaría contribuir a que el Paradero de Camarones real se parezca lo más posible al que tengo clavado en mi nostalgia, al que me imagino cuando lo escribo o reescribo. Procuraría que, además de un bar y una cervecera (sus únicos espacios públicos en la actualidad), tenga una biblioteca, un anfiteatro, un parque, un jardín botánico…
 
De niño, acompañé varias veces a mi abuelo a las asambleas del pueblo y la gente lo primero que pedía era un cementerio. Como yo solo prometería y haría cosas para los vivos, es muy probable que pierda las elecciones. Aun así, en una Cuba libre y democrática, con todos y para el bien de todos, lo intentaría.
 
Si alcanzo a ver esa Cuba, por muy viejo que esté, prometo que lo intentaría.
 
¿Qué te evocan estas palabras: Jeep, Brugal, Thoreau y Diana?
 
La pasión por los Jeep se la debo a mi padre, que me contaba cómo anduvo en un Willy’s, junto a Camilo Cienfuegos, por el Frente Norte de Las Villas. En un Jeep, también, él me llevó a conocer las alturas y los precipicios del Escambray, la neblina de Topes de Collantes, el torrente del Hanabanilla… Esa es la razón por la que nuestro Grand Cherokee lleva su nombre. Siempre que andamos por las rutas dominicanas, siento que Serafín me acompaña.
 
El día que llegué a Santo Domingo, Freddy Ginebra me regaló dos botellas de ron Brugal. De una manera inexplicable, el bolso se desfondó y ambas se rompieron. Aunque lo lamenté muchísimo, asumí aquello (según la tradición supersticiosa cubana) como una señal de buena suerte.
 
Desde hace 10 años colaboro con el equipo de Comunicaciones y Asuntos Públicos de Casa Brugal. Esa asesoría (que es, de hecho, el empleo en el que más he durado en toda mi vida) me ha permitido ser parte de una marca país que representa un signo de la identidad de su gente y producir contenidos para uno de los mejores destilados del mundo.
 
El placer que me produce esa experiencia solo es comparable con el de compartir un Extra Viejo a las rocas en la Loma de Thoreau. Allá arriba, en el corazón de la Cordillera Central dominicana, Diana Sarlabous y yo estamos sembrando un sueño que podemos disfrutar despiertos.
 
Desde que mi padre me llevó a conocer el Escambray, siempre soñé con subir una loma en mi propio Jeep y dormir en mi propia casa, entre la neblina y las nubes. Junto a Diana logré que eso se hiciera realidad. Con Diana también he logrado ser feliz de la manera más simple, que es queriendo lo que se tiene y teniendo a quien se quiere.

Diana Sarlabous es lo mejor que me ha pasado en mi vida, además de haber tenido hijos, escrito algunos libros y sembrado muchísimos árboles. Por eso cada que pronuncio las palabras Jeep, Brugal, Thoreau y Diana, recuerdo que soy un hombre feliz y, lo mejor de todo, lo hago sin tener que pedirle perdón a nadie por esa felicidad.

Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Google Compartir en Yahoo Compartir en Google Reader

Volver arribaVolver arriba


 Comentarios

Recuerde que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
Comentar
Comentario
Título (obligatorio)
Nombre (obligatorio)
E-mail (obligatorio)
Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen inferior
     
Acepto la cláusula de privacidad
Normas de uso:

Esta es la opinión de los internautas, no de HechosdeHoy.com

No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes (tanto españolas como internacionales) o que sean injuriantes.

Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tono y de tema.
Noticias relacionadas:

Mis Águilas Cibaeñas volvieron a derrotar al equipo de Granma

Raúl Martín: "Cuba es, y parece que va a ser siempre, una incógnita"

Alejandro Aguilar: "Escribir es la única respuesta a cualquier interrogante"

Marianela Boán: "La danza como fuente, como inicio, nunca como fin"

Publicidad
Publicidad
Camilo Venegas
El Fogonero
DULCE VENGANZA

Cuando era pequeño sólo me comía el bistec si era del día anterior

INVENTO DE LOS AÑOS 30

Viejos anuncios de Spam, sabor soñado de mi infancia en Cuba

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Lo más Leído
LUCES ROJAS

La Rosaleda, escenario de crisis para Málaga y victoria del Valencia

COPA DEL REY

Doncic y Rudy frente a Oriola y Heurtel en choque de Real Madrid y Barcelona

EL LÍDER DEL REAL MADRID

Cristiano Ronaldo frente a los egos de Cavani, Neymar y Mbappé

Publicidad
Lo más compartido


MOMENTOS ESTELARES

Olvido Hormigos, Valentino Rossi, Elizabeth Olsen y Fernando Esteso



LIGHT Y SABROSO

Brécol o brócoli, un "superfood" muy sano y apto para dietas

Síguenos Síguenos en tu Smartphone Síguenos en Twitter Síguenos en Facebook
Blogs on fire
MOMENTOS ESTELARES

Isabel Preysler, Matt Dillon, Anne Igartiburu, John Travolta y Día de Asperger

EXQUISITA PASTA

Espirales con una salsa original de queso, pistachos y avellanas

MEGACITY

Lagos, la África urbana de impacto y capital de Nigeria hasta 1976

HH Visual Las imágenes más vistas Lo más leído Los últimos blogs
Archivo general
FEBRERO 2018
Cuando era pequeño sólo me comía el bistec si era del día anterior
Viejos anuncios de Spam, sabor soñado de mi infancia en Cuba
En la Estación Central hay una larga fila de locomotoras muertas
Camilo Venegas: Siempre acabo refugiándome en la soledad de las palabras
Mis Águilas Cibaeñas volvieron a derrotar al equipo de Granma
Raúl Martín: "Cuba es, y parece que va a ser siempre, una incógnita"
Alejandro Aguilar: "Escribir es la única respuesta a cualquier interrogante"
La manzana en la cabeza de Fidelito Castro Díaz-Balart
ENERO 2018
Marianela Boán: "La danza como fuente, como inicio, nunca como fin"
Cuba, el país donde solo los muertos se mueven
Reacciones a lo de Donald Trump desde un país de mierda
La dictadura de los ultra correctos y el manifiesto de Catherine Deneuve
El derecho a ser cubano y a tomarse un vaso de leche
...ver posts de otros meses
 
Publicidad
© 2018 Media, Marketing & Web S.L. Publicación controlada por Google Analytics Publicidad  |  Aviso Legal  |  Política de privacidad  |  Política de cookies